Cris Cordova
Poeta que considera el portal su segunda casa
En algun momento de la vida
hemos dejado a un lado el amor
por seguir al deseo,
vivimos aquel error
e ignoramos ese amor en silencio,
que no quisimos darle voz.
Ese amor era como el aire,
no lo veiamos,
pero hacia sentir su brisa
como un susurro agradable.
Más el deseo era mas fuerte
y seducia con su veneno,
como canto de mítica sirena,
nos acercaba hasta su seno,
abandondando nuestro destino a su suerte,
errando el camino
elegimos a quien nos miente.
Es ahí que de repente
sentimos por dentro un temblor
que estremece nuestro ser,
y aquella venda que no deja ver
al instante por el suelo cayó.
Nuestra vista era clara,
pudimos ver ese amor
que tantas veces nos llamaba,
pudimos oir su voz,
su mustia voz que gritaba
¡Porque no me elegiste,
si con todas mis fuerzas,
yo te amaba!
hemos dejado a un lado el amor
por seguir al deseo,
vivimos aquel error
e ignoramos ese amor en silencio,
que no quisimos darle voz.
Ese amor era como el aire,
no lo veiamos,
pero hacia sentir su brisa
como un susurro agradable.
Más el deseo era mas fuerte
y seducia con su veneno,
como canto de mítica sirena,
nos acercaba hasta su seno,
abandondando nuestro destino a su suerte,
errando el camino
elegimos a quien nos miente.
Es ahí que de repente
sentimos por dentro un temblor
que estremece nuestro ser,
y aquella venda que no deja ver
al instante por el suelo cayó.
Nuestra vista era clara,
pudimos ver ese amor
que tantas veces nos llamaba,
pudimos oir su voz,
su mustia voz que gritaba
¡Porque no me elegiste,
si con todas mis fuerzas,
yo te amaba!
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