Alejandro Figueroa
Poeta recién llegado
Consigo una mascada
De tu luz cada tarde
Frente a esa tormenta aliviada,
Manantial de aquel atardecer rojo
Caído de la única estrella
Al amparo de la risa.
En cristales de agua eterna,
Caeré suave por cascadas
De tu pelo,
Derritiéndome en tus manos
Hasta formar lagunas
Con formas de corazón.
Tus ojos bailan la alegría
Extendida de colores purpura,
Eres suspiros que quedan profundos
Dando vida a mis sueños,
Cautivando el tacto
Al despertar tibio de tus manos
Transformadas a versos
Galaxias y estrellas.
Eres sol y luna de mi eterno regresar,
Eres dueña infinita de mis caricias
Eres espacio donde guarde mi alma.
Te busqué en el viento
Del otoño oscuro
Cuando rozó imponente las vidriosas hojas
Y encontré tu boca y la mía
Como espejo de fuego
Cortando el aire.
De tu luz cada tarde
Frente a esa tormenta aliviada,
Manantial de aquel atardecer rojo
Caído de la única estrella
Al amparo de la risa.
En cristales de agua eterna,
Caeré suave por cascadas
De tu pelo,
Derritiéndome en tus manos
Hasta formar lagunas
Con formas de corazón.
Tus ojos bailan la alegría
Extendida de colores purpura,
Eres suspiros que quedan profundos
Dando vida a mis sueños,
Cautivando el tacto
Al despertar tibio de tus manos
Transformadas a versos
Galaxias y estrellas.
Eres sol y luna de mi eterno regresar,
Eres dueña infinita de mis caricias
Eres espacio donde guarde mi alma.
Te busqué en el viento
Del otoño oscuro
Cuando rozó imponente las vidriosas hojas
Y encontré tu boca y la mía
Como espejo de fuego
Cortando el aire.