Kwisatz
Poeta asiduo al portal
AMOR
Nada pretenden estas líneas descubrir al lector pues esta emoción, el amor, es bien conocida desde que el hombre es hombre.
Mucho se ha disertado sobre ella y ha sido fuente de inspiración de todo logro humano.
No me cabe duda de que el amor, en sus múltiples manifestaciones, es lo que hace valiosa la vida. Lo quiera o no el ser humano, sea o no consciente de ello, ser amado es a lo que aspira.
Aquellos que buscan el sometimiento de los demás mediante el miedo y la violencia no son más que pobres ignorantes ciegos que cosechan el desprecio de sus semejantes y se pierden sin remedio en su egoísmo. A ellos sólo les espera la soledad y el vacío.
Desde el punto de vista científico hay quien aboga que, como cualquier otro sentimiento, el amor es sólo consecuencia de la química cerebral. Algo que caduca, que se extingue en el tiempo. Por ello digo que es el amor que perdura hasta el último aliento es lo más divino que existe en nosotros.
No son sólo parabienes lo que el amor depara, pues una cara oscura también tiene. Pocas copas hay más amargas que un amor no correspondido. Una insatisfacción que arde en la entrañas y que hiere el ego, una espiral de caída infinita. El hombre sensato huirá de ella si quiere conservar la cordura y si verdaderamente amaba, limpiará de rencor su alma y deseará todo bien al que fue su amor.
El amor no conoce límites y hay quienes viven eternamente enamorados bajo el embrujo de una utopía.
Porque el verdadero amor implica sacrificio. Sólo aquel que inmole su ego y halle la felicidad en la felicidad del otro será quien encuentre el verdadero amor.
Ese es el amor que antes o después se torna dolor y tristeza tras la separación. La otra cara de la moneda, su testamento.
¡Oh! dichoso el que amó y fue amado porque no hay vida más plena.
Última edición: