legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con Eduardo de la Barra he aprendido lo que son los versos dactílicos y trocaicos, pues este poema es un intercalado de octosílabos de esa naturaleza, por eso los invito a leer y a opinar...
Ayes de amor, son quejidos;
notas tenues cual la brisa:
música, cántico, risa;
pecho, nicho y sus latidos.
Fuego de amor trasnochado;
copa llena, de alma pura;
frágil y dúctil criatura,
en mis manos, un dechado.
Canto de un pájaro en celo,
luna de alta casta en plata;
rayo de sol que en fogata
lanza un grito para el cielo.
Llueven amores que matan;
matan, mueren, caen, llueven.
lavan pecados, remueven
golpes, penas que arrebatan.
Ayes de amor, son quejidos;
notas tenues cual la brisa:
música, cántico, risa;
pecho, nicho y sus latidos.
Fuego de amor trasnochado;
copa llena, de alma pura;
frágil y dúctil criatura,
en mis manos, un dechado.
Canto de un pájaro en celo,
luna de alta casta en plata;
rayo de sol que en fogata
lanza un grito para el cielo.
Llueven amores que matan;
matan, mueren, caen, llueven.
lavan pecados, remueven
golpes, penas que arrebatan.
Última edición:
::