Ana no quiere ser más la princesa,
reniega y resopla la yegua traviesa,
tuerce la boca, mi nena, tuerce la boca... ¡se más discreta!
Ana y su dueña se tiran del brazo,
la madre maldice, escupe el padrastro.
¡Besa sus labios y duerme, mi diosa, bésalos sin más rabieta!
Ana no espera y se lanza a los vientos,
su dueña se hunde un cuchillo entre senos.
¡Vuelve y enjuga la sangre, perversa, vuelve que ella está muerta!
reniega y resopla la yegua traviesa,
tuerce la boca, mi nena, tuerce la boca... ¡se más discreta!
Ana y su dueña se tiran del brazo,
la madre maldice, escupe el padrastro.
¡Besa sus labios y duerme, mi diosa, bésalos sin más rabieta!
Ana no espera y se lanza a los vientos,
su dueña se hunde un cuchillo entre senos.
¡Vuelve y enjuga la sangre, perversa, vuelve que ella está muerta!