cipres1957
Poeta veterano en el portal
De qué sirven los caminos escritos
anegados de utopías y falsas expectativas;
voy y regreso y nada modifica el paisaje.
La senda oscura sigue siendo oscura
y no hay temor alguno que la encienda.
La mano dejó de sujetar el brazo
y cruzar el puente es un desafío de in-cordura.
El hombre camina solo a través del volcán de llagas;
quema los pies en las guerras de fuegos cruzados
y los bandos se desbandan en el sálvese quien pueda.
Hambre misericordioso, abre la boca y trágate el esperma del violento.
Que no transite entre el follaje que camufla la verdad
y la vista de pacífica justicia, asesina justicia.
Ser la integridad desintegrada, abandonada en camastros de hospitales;
anacrónica filosofía del desastre,
patética mentira religiosa: tiende tu mano, toma la mía.
El hombre pulula en su vastedad ignorante,
anega los nichos donde cabrían los libros
y los reemplaza por basuras lavadoras de memorias.
La ley del olvido enjuicia a la razón
y se eleva el grito del cobarde como única bandera;
las masas caen en el letargo demagogo del que compra conciencias.
Iracunda vigilia, saca el dedo del botón del espanto,
no sea que en una noche de borrachera te duermas
y transformes al mundo en un Big Bang que involucione.
Te reto al olvido de lo olvidable, es decir a la negra mentira
que adornó los balcones de tantos ignorantes que creyeron
que golpear la puerta del facilismo era el camino a su gloria.
anegados de utopías y falsas expectativas;
voy y regreso y nada modifica el paisaje.
La senda oscura sigue siendo oscura
y no hay temor alguno que la encienda.
La mano dejó de sujetar el brazo
y cruzar el puente es un desafío de in-cordura.
El hombre camina solo a través del volcán de llagas;
quema los pies en las guerras de fuegos cruzados
y los bandos se desbandan en el sálvese quien pueda.
Hambre misericordioso, abre la boca y trágate el esperma del violento.
Que no transite entre el follaje que camufla la verdad
y la vista de pacífica justicia, asesina justicia.
Ser la integridad desintegrada, abandonada en camastros de hospitales;
anacrónica filosofía del desastre,
patética mentira religiosa: tiende tu mano, toma la mía.
El hombre pulula en su vastedad ignorante,
anega los nichos donde cabrían los libros
y los reemplaza por basuras lavadoras de memorias.
La ley del olvido enjuicia a la razón
y se eleva el grito del cobarde como única bandera;
las masas caen en el letargo demagogo del que compra conciencias.
Iracunda vigilia, saca el dedo del botón del espanto,
no sea que en una noche de borrachera te duermas
y transformes al mundo en un Big Bang que involucione.
Te reto al olvido de lo olvidable, es decir a la negra mentira
que adornó los balcones de tantos ignorantes que creyeron
que golpear la puerta del facilismo era el camino a su gloria.
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