Estoy dispuesto a perdonar las formas
y a invitarte a un trago o a dos,
pero dejemos la coraza en el perchero
que pesa y abulta demasiado.
Todo lo demás que vaya surgiendo,
sin forzar ,que las presiones cargan mucho el espacio.
Podemos hacer el indio toda la noche
pero que al final haya un poso de sentido
para que las piedras no se hagan demasiado pequeñas
y creamos que hemos perdido el camino.
Propongo poner un poco de imaginación
para que la rutina no queme mucho los sueños
y aliviarnos el alma de vez en cuando jurando en hebreo
o llamando a las cosas por su nombre.
Aunque las palabras a veces hablan de más
y no siginifican casi nada, a veces
es mejor el lenguaje del cuerpo
que es mucho más sincero
para no arruinar el contenido
que es demasiado bonito para tirarlo por la borda.
Seguro que mañana pienso diferente y me contradigo
y no entiendo porque te escribo
y me quedo sin palabras,
sin razones,sin aliento...
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