benignorod
Poeta que considera el portal su segunda casa
Puede mirar en la distancia sus rayos,
a lo lejos sentir su imagen
de sombra y de claridad,
el sol mira a una nube,
y la luna sonriente
avanza silenciosa,
sin ponerse celosa,
cuando va llegando el ocaso,
al caer la noche.
El día transcurre lentamente,
y como una adolescente
la noche lo está esperando,
entre más pronto mejor,
y si en el día hizo calor
la luna brinda su encanto,
al caer la noche.
El día se refugia con la luna
en los rayos del Dios Eros,
sonriente con los luceros,
se hace cómplice,
al caer la noche.
Si... así, transcurren los días
con la luna enamorada,
nunca faltará la luz
aunque el día se esconda,
en la oscuridad se verá claro
cuando despunte el alba,
soplando el viento en calma,
la luna quiere mostrar primero
la luz de los luceros,
al caer la noche.
Benigno Rodríguez
Venezuela 10-05-18
a lo lejos sentir su imagen
de sombra y de claridad,
el sol mira a una nube,
y la luna sonriente
avanza silenciosa,
sin ponerse celosa,
cuando va llegando el ocaso,
al caer la noche.
El día transcurre lentamente,
y como una adolescente
la noche lo está esperando,
entre más pronto mejor,
y si en el día hizo calor
la luna brinda su encanto,
al caer la noche.
El día se refugia con la luna
en los rayos del Dios Eros,
sonriente con los luceros,
se hace cómplice,
al caer la noche.
Si... así, transcurren los días
con la luna enamorada,
nunca faltará la luz
aunque el día se esconda,
en la oscuridad se verá claro
cuando despunte el alba,
soplando el viento en calma,
la luna quiere mostrar primero
la luz de los luceros,
al caer la noche.
Benigno Rodríguez
Venezuela 10-05-18