Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y no lo presentí,
cayó fríamente
hundiéndose en mí.
Rozó mi tráquea
mi escotadura supraesternal
quebró las clavículas
sesgó las costillas
y se clavó en el tórax,
entre el corazón y el alma.
Ahí donde te había guardado.
A borbotones brotaba
en rojo intenso,
pulsaciones de una arteria desgarrada
resbalando por mi ombligo
tiñendo de púrpura oscura su paso.
Y la tierra sedienta
bebió tu recuerdo.
cayó fríamente
hundiéndose en mí.
Rozó mi tráquea
mi escotadura supraesternal
quebró las clavículas
sesgó las costillas
y se clavó en el tórax,
entre el corazón y el alma.
Ahí donde te había guardado.
A borbotones brotaba
en rojo intenso,
pulsaciones de una arteria desgarrada
resbalando por mi ombligo
tiñendo de púrpura oscura su paso.
Y la tierra sedienta
bebió tu recuerdo.
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