Ziler
Poeta recién llegado
¿Cómo es que el miedo me advierte que emprenda la partida, mientras deja que me encuentre o que me pierda? Nunca le sería infiel a mi folio, ya que escribo lo que siento con una letra sumisa que se cansa de las derrotas prolongadas, las cuales circulan como leyendas de mi guerra o de mis partidas.
Solo te digo que odiarme es darme la razón, pero eso lo sabes bien, porque te advertí que verme sin mi distintiva máscara es amar la desnudez del berrejo ajado de mi rostro.
Ya me fumé el olvido, ya le alquilé mi pluma a la muerte, y esta prometió pagar borrando las noches donde tu soledad se intensifica.
Intento descubrir cuánto valgo. Sé que puede ser una miseria, pero por ese poco siempre seré quien soy y no lo que los fantasmas quieren que sea; por las tantas noches donde mis dolores los volví placer y por las cicatrices que yo mismo me proferí, las cuales fueron las mismas que este aberrante poeta compuso.
Solo te digo que odiarme es darme la razón, pero eso lo sabes bien, porque te advertí que verme sin mi distintiva máscara es amar la desnudez del berrejo ajado de mi rostro.
Ya me fumé el olvido, ya le alquilé mi pluma a la muerte, y esta prometió pagar borrando las noches donde tu soledad se intensifica.
Intento descubrir cuánto valgo. Sé que puede ser una miseria, pero por ese poco siempre seré quien soy y no lo que los fantasmas quieren que sea; por las tantas noches donde mis dolores los volví placer y por las cicatrices que yo mismo me proferí, las cuales fueron las mismas que este aberrante poeta compuso.