Camaleón IIV
Poeta Sin Exilio
No me libres del mar, no me libres.
De sus olas y sus rocas
que son como campos de fusilamientos.
No me libres de su profundidad
No me acerques de su lejanía
No me mires siquiera
con tu rostro que refleja olvido.
Déjame perderme en silencio, cabizbajo.
Cavilando desde adentro lo injusto que es
no condenarme a tus labios, a tu cintura.
Al cáliz de deseo que llevo dentro;
y el que llevo fuera de mi proa como gaviota errante.
¡No me detengas por favor, no lo hagas!
Porque no vale la pena
si he de quererte así de esta manera.
Y si es la gloria de vivir sin ti
la que me sabe en los labios al infierno
de quedar anclado en tu partida,
prefiero eternamente irme con el mar
en vez de quedarme en tu espera.
De sus olas y sus rocas
que son como campos de fusilamientos.
No me libres de su profundidad
No me acerques de su lejanía
No me mires siquiera
con tu rostro que refleja olvido.
Déjame perderme en silencio, cabizbajo.
Cavilando desde adentro lo injusto que es
no condenarme a tus labios, a tu cintura.
Al cáliz de deseo que llevo dentro;
y el que llevo fuera de mi proa como gaviota errante.
¡No me detengas por favor, no lo hagas!
Porque no vale la pena
si he de quererte así de esta manera.
Y si es la gloria de vivir sin ti
la que me sabe en los labios al infierno
de quedar anclado en tu partida,
prefiero eternamente irme con el mar
en vez de quedarme en tu espera.
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