BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya sabemos que anda muerto
el hombre que tiene granos, y el
que ausculta tiernamente los ojos
y el llanto y calumnia suavemente
el pecho. Sabemos que calcula, y
que miente, que retira los celajes
de la agonía pueril del perro. Ya
sabemos que anda muerto, triturando
recuerdos, olvidando olvidos, fatalmente
sucediéndose. Y más, en lo improbable,
se ejercita y murmura una canción sumaria.
Sabemos que anda muerto el hombre
de los cien recipientes, de los cántaros torcidos,
y también el de los helechos dormidos sobre
ánforas de desprecio. Decrépito y todo,
ha de consentir y transmutar su vida en juego.
La muerte en emético; la nada en fuego.
©
el hombre que tiene granos, y el
que ausculta tiernamente los ojos
y el llanto y calumnia suavemente
el pecho. Sabemos que calcula, y
que miente, que retira los celajes
de la agonía pueril del perro. Ya
sabemos que anda muerto, triturando
recuerdos, olvidando olvidos, fatalmente
sucediéndose. Y más, en lo improbable,
se ejercita y murmura una canción sumaria.
Sabemos que anda muerto el hombre
de los cien recipientes, de los cántaros torcidos,
y también el de los helechos dormidos sobre
ánforas de desprecio. Decrépito y todo,
ha de consentir y transmutar su vida en juego.
La muerte en emético; la nada en fuego.
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