ADEXFI
Poeta adicto al portal
El cielo era tan azul. Aspira más fuerte “brother”,
y yo obediente, aspire el pequeño cigarro artesanal
que ella misma hizo, aspire con todas mis fuerzas,
total…¿que me puede hacer daño?
A los pocos segundos ya estaba en el inframundo y
conducía el auto entre las nubes y galaxias.
Oye, ¿que me has dado?
-le pregunté- con gran curiosidad, y los ojos muy abiertos,
volteando rápidamente hacia donde estaba, Andrea
y la veo, tumbada y arrinconada en la puerta del auto
contestándome sin abrir los ojos,
y con voz embriagada: “eso pe” “brother”
-diablos, pensé- nunca pensé…por eso me decía
que aspirará más fuerte, aspira más fuerte,
me estacioné entre los arbustos al costado del camino...
y deje caer mi cabeza sobre el timón sintiendo que temblaba,
temblaba el auto, el piso también, temblaba el mundo.
En esos días maravillosos
transitamos esas carreteras
tantas veces que perdí la cuenta.
Recuerdo que eramos locos
nos metíamos en todas las fiestas
y en todas las reuniones.
Recorríamos con mi auto, toda la ciudad,
a toda velocidad, quemando llantas,
fumando infinitos cigarrillos,
y escuchando interminables canciones
música punk,
emu, gótica y para variar,
porque no, música romántica
y culminar con temas glamour.
Esa noche me pidió que la llevé a un extraño lugar,
Indu, que tenía el olor del espíritu y,
ella miraba detrás de la vitrina
los sobres de incienso de diferentes colores…
La última palabra que le escuche decir entre susurros,
antes de quedarse dormida: estrellémonos
“llevar al corazón lejos de aquí “ U2
y yo obediente, aspire el pequeño cigarro artesanal
que ella misma hizo, aspire con todas mis fuerzas,
total…¿que me puede hacer daño?
A los pocos segundos ya estaba en el inframundo y
conducía el auto entre las nubes y galaxias.
Oye, ¿que me has dado?
-le pregunté- con gran curiosidad, y los ojos muy abiertos,
volteando rápidamente hacia donde estaba, Andrea
y la veo, tumbada y arrinconada en la puerta del auto
contestándome sin abrir los ojos,
y con voz embriagada: “eso pe” “brother”
-diablos, pensé- nunca pensé…por eso me decía
que aspirará más fuerte, aspira más fuerte,
me estacioné entre los arbustos al costado del camino...
y deje caer mi cabeza sobre el timón sintiendo que temblaba,
temblaba el auto, el piso también, temblaba el mundo.
En esos días maravillosos
transitamos esas carreteras
tantas veces que perdí la cuenta.
Recuerdo que eramos locos
nos metíamos en todas las fiestas
y en todas las reuniones.
Recorríamos con mi auto, toda la ciudad,
a toda velocidad, quemando llantas,
fumando infinitos cigarrillos,
y escuchando interminables canciones
música punk,
emu, gótica y para variar,
porque no, música romántica
y culminar con temas glamour.
Esa noche me pidió que la llevé a un extraño lugar,
Indu, que tenía el olor del espíritu y,
ella miraba detrás de la vitrina
los sobres de incienso de diferentes colores…
La última palabra que le escuche decir entre susurros,
antes de quedarse dormida: estrellémonos
“llevar al corazón lejos de aquí “ U2
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