Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Anduve enamorado del deseo
por cuerpo de mujer más que admirable.
Rendido a su reflejo indispensable
no supe rechazar tan buen trofeo.
Prendido de su piel fui carne y reo
gozando por su espacio transitable;
en manos de una sed insoportable
fui pasto del ardor… o así lo creo.
Con tal necesidad colmé mi copa.
Aquellos fueron lúbricos andares…
sobraban los tapujos y la ropa.
Subí mi humanidad a sus altares
por darle a la ocasión fervor y estopa…
y un fuego abrasador quemó mis lares.
por cuerpo de mujer más que admirable.
Rendido a su reflejo indispensable
no supe rechazar tan buen trofeo.
Prendido de su piel fui carne y reo
gozando por su espacio transitable;
en manos de una sed insoportable
fui pasto del ardor… o así lo creo.
Con tal necesidad colmé mi copa.
Aquellos fueron lúbricos andares…
sobraban los tapujos y la ropa.
Subí mi humanidad a sus altares
por darle a la ocasión fervor y estopa…
y un fuego abrasador quemó mis lares.