EPICTETO
Poeta adicto al portal
Un hombre camina por dos calles opuestas
se cruzan en un río de almas vacío
pero la pulcritud es un cajón de desvarío.
Y mis oídos se empañan con tristeza
con sonidos salpicados de maleza.
Y corre por mis venas una pálida flagela
indiferente al dolor de tanta gente
un ser que no distingue la sangre del guarezco
amanezco tan profundo inocente simplemente.
La sal no tiene gusto si es sal muy refinada
pero le gustaría ser bouquet de la guitarra.
El amo se desnuda al comensal presenta
y éste se atraganta con la culpa y la amargura.
Y mis sentidos se empañan con tristezas
tan erguidos que tropiezan sin anemia...
se cruzan en un río de almas vacío
pero la pulcritud es un cajón de desvarío.
Y mis oídos se empañan con tristeza
con sonidos salpicados de maleza.
Y corre por mis venas una pálida flagela
indiferente al dolor de tanta gente
un ser que no distingue la sangre del guarezco
amanezco tan profundo inocente simplemente.
La sal no tiene gusto si es sal muy refinada
pero le gustaría ser bouquet de la guitarra.
El amo se desnuda al comensal presenta
y éste se atraganta con la culpa y la amargura.
Y mis sentidos se empañan con tristezas
tan erguidos que tropiezan sin anemia...
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