Cris Cam
Poeta adicto al portal
Anestesia
Los alcoholes no podrán enfriarme el corazón.
Agujas arrítmicas, no saben de que hablan.
Bloqueo de rama derecha.
Sólo estaba viendo el poste de teléfonos.
Triste pájaro, no conocerás otra primavera.
Mejor cerrar la ventana.
No quiero que me vendan caramelos,
El solitario tiene cartas aburridas.
Clavaré espinas en las azucenas.
Ríos verdes se erizan de mis valles.
No recuerdo las curvas trazas felinas.
Para mostrar, sólo tengo un olvido.
Esos sólo son vidrios de botella.
Saldré al viento de la noche,
que la luna se escapa por la avenida.
Tengo un lucero para llamarla.
Si deja de titilar quizá me entregue.
No recordaré cuerpos que no conozco.
No saltaré los abismos de mis palabras.
Jugaré a la mancha de tinta,
escurrida de formas extrañas.
Mejor así, cubriré mis manos,
antes que los candados se derrumben,
antes que la campana se llame a silencio,
porque no es de su boca, la culpa de mi locura.
Los alcoholes no podrán enfriarme el corazón.
Agujas arrítmicas, no saben de que hablan.
Bloqueo de rama derecha.
Sólo estaba viendo el poste de teléfonos.
Triste pájaro, no conocerás otra primavera.
Mejor cerrar la ventana.
No quiero que me vendan caramelos,
El solitario tiene cartas aburridas.
Clavaré espinas en las azucenas.
Ríos verdes se erizan de mis valles.
No recuerdo las curvas trazas felinas.
Para mostrar, sólo tengo un olvido.
Esos sólo son vidrios de botella.
Saldré al viento de la noche,
que la luna se escapa por la avenida.
Tengo un lucero para llamarla.
Si deja de titilar quizá me entregue.
No recordaré cuerpos que no conozco.
No saltaré los abismos de mis palabras.
Jugaré a la mancha de tinta,
escurrida de formas extrañas.
Mejor así, cubriré mis manos,
antes que los candados se derrumben,
antes que la campana se llame a silencio,
porque no es de su boca, la culpa de mi locura.