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No era necesario
absorber el líquido rojo
que recorría cada rincón de mi.
¿Para qué habría de nacer,
si al final moriría?
Entonces existe el sinfín,
aún no ha sido descubierto.
Corriendo en contra de las salvajes estrellas,
había dejado de existir en vida,
por fin te encontré.
Lágrimas y lluvia.
Forja cada segundo el universo del elíxir.
He visto paz, dolor,
pero nunca semejanza a este destierro,
del cardio obsoleto,
acaparado de solitarios.
Nunca he tenido tanta fe,
haberte creído en el infinito.
Simplezas que hacen algo imprescindible.
Mis latidos fueron muriendo,
ahora soledad profunda,
presencia incómoda.
Todo lo que escribo se tiñe de rojo vibrante.
Me dejé inundar por aquella luz,
el vacío que tanto busqué,
la confinación del infalible,
conspiración absoluta;
Nunca me sentí tan lógica.
Luto incondenable que martiriza,
la paciencia socava el hallazgo.
Se quebranta mi sentir,
la amargura llegó a convertir
su alma en color mate.
Toma mi corazón y observa cómo sangra.
Su aroma tétrico te consume,
veo en mi espejo la vana lluvia,
impartida desde el cielo teñido
de mis lloros y quebrantos.
Recordando por tiempo,
has muerto, ¿y qué?
::No era necesario
absorber el líquido rojo
que recorría cada rincón de mi.
¿Para qué habría de nacer,
si al final moriría?
Entonces existe el sinfín,
aún no ha sido descubierto.
Corriendo en contra de las salvajes estrellas,
había dejado de existir en vida,
por fin te encontré.
Lágrimas y lluvia.
Forja cada segundo el universo del elíxir.
He visto paz, dolor,
pero nunca semejanza a este destierro,
del cardio obsoleto,
acaparado de solitarios.
Nunca he tenido tanta fe,
haberte creído en el infinito.
Simplezas que hacen algo imprescindible.
Mis latidos fueron muriendo,
ahora soledad profunda,
presencia incómoda.
Todo lo que escribo se tiñe de rojo vibrante.
Me dejé inundar por aquella luz,
el vacío que tanto busqué,
la confinación del infalible,
conspiración absoluta;
Nunca me sentí tan lógica.
Luto incondenable que martiriza,
la paciencia socava el hallazgo.
Se quebranta mi sentir,
la amargura llegó a convertir
su alma en color mate.
Toma mi corazón y observa cómo sangra.
Su aroma tétrico te consume,
veo en mi espejo la vana lluvia,
impartida desde el cielo teñido
de mis lloros y quebrantos.
Recordando por tiempo,
has muerto, ¿y qué?
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