daw
Poeta asiduo al portal
Caído del cielo como un ángel de agua y tierra,
busco formas entre el aire para darme forma a mí,
los ejemplos que no sirven los descarto hasta el cansancio,
voy sintiendo los errores de esto que es el vivir.
No esquive el camino corto del que habla todo cuento,
lo vivido en ese tiempo desequilibro mi semblante,
pero es de humano sacar ventaja aunque el camino sea cruento,
y es de nadie el sentimiento de querer seguir en viaje.
No lamento haber querido, haber amado y perdido,
son sabores de momentos que aún saboreo por dentro,
me hice poeta del destino, por supuesto del que es mío,
y ahí si que no me alcanzaron las letras para hacer uno muy bueno.
Cada vez que largaba la letra se formaba una palabra,
esa palabra me decía de esto hace más que nada-,
trate de encontrarle así un sentido a mis errores,
y así mate cada indicio como lo hizo el rey herodes
Pero ahí estaba el dilema, se me escapo lo principal,
lo que nunca iba a matar era mi ser, mi esencia,
el destino estaba escrito querer cambiarlo era banal,
mi rol es sólo actuar sin importar consecuencias.
Y me aleje de las palabras que no debían ser nada,
me encontré llorando frente a un papel ya sin tinta,
soborne a mi inconciente para que no salga a la luz,
y me olvide que el contenido era el nudo de la vida.
Pero todo siguió, un poco triste, un poco sin razón,
tres veces contento por treinta de terror,
hasta que en un papel en blanco dibuje un corazón,
pero uno de estos vacío solo llena un renglón.
No encontraba salidas porque a ningún lugar entraba,
ni tampoco riquezas, pues nada me llenaba,
no tenia deseos, pues de todo renegaba,
nada alcanzaba a besarme, todo antes terminaba.
Y me canse del destino, me canse de lo escrito,
tire notas al aire en un grito estruendoso,
un dios reclamo haber hecho mucho ruido,
el diablo gritaba de abajo contento -vení que te espero-.
No se cual es mi historia, por sea caso la espero,
cual ángel caído hoy me encuentro,
quizás me conmueva subir a tu cielo,
quizás hoy consiga un boleto al infierno.
busco formas entre el aire para darme forma a mí,
los ejemplos que no sirven los descarto hasta el cansancio,
voy sintiendo los errores de esto que es el vivir.
No esquive el camino corto del que habla todo cuento,
lo vivido en ese tiempo desequilibro mi semblante,
pero es de humano sacar ventaja aunque el camino sea cruento,
y es de nadie el sentimiento de querer seguir en viaje.
No lamento haber querido, haber amado y perdido,
son sabores de momentos que aún saboreo por dentro,
me hice poeta del destino, por supuesto del que es mío,
y ahí si que no me alcanzaron las letras para hacer uno muy bueno.
Cada vez que largaba la letra se formaba una palabra,
esa palabra me decía de esto hace más que nada-,
trate de encontrarle así un sentido a mis errores,
y así mate cada indicio como lo hizo el rey herodes
Pero ahí estaba el dilema, se me escapo lo principal,
lo que nunca iba a matar era mi ser, mi esencia,
el destino estaba escrito querer cambiarlo era banal,
mi rol es sólo actuar sin importar consecuencias.
Y me aleje de las palabras que no debían ser nada,
me encontré llorando frente a un papel ya sin tinta,
soborne a mi inconciente para que no salga a la luz,
y me olvide que el contenido era el nudo de la vida.
Pero todo siguió, un poco triste, un poco sin razón,
tres veces contento por treinta de terror,
hasta que en un papel en blanco dibuje un corazón,
pero uno de estos vacío solo llena un renglón.
No encontraba salidas porque a ningún lugar entraba,
ni tampoco riquezas, pues nada me llenaba,
no tenia deseos, pues de todo renegaba,
nada alcanzaba a besarme, todo antes terminaba.
Y me canse del destino, me canse de lo escrito,
tire notas al aire en un grito estruendoso,
un dios reclamo haber hecho mucho ruido,
el diablo gritaba de abajo contento -vení que te espero-.
No se cual es mi historia, por sea caso la espero,
cual ángel caído hoy me encuentro,
quizás me conmueva subir a tu cielo,
quizás hoy consiga un boleto al infierno.