Homar Letargo
Poeta recién llegado
Un fémur arrugado me canta todas las mañanas
Para que el espíritu despierte
Y vuelva a su tarea de taladrarme los omoplatos
Para implantarme unas alas luminosas
Que se observaran desde lo alto de todos nuestros universos
Cuando estas queden terminadas
Iré en búsqueda de enfermos
Y les taladrare los omoplatos
Y de igual forma les pondré unas alas luminosas
Y nos esparciremos por lo alto de todos nuestros universos
Excavaremos cementerios por las noches
Para levantar a los esqueletos olvidados
E implantarles unas alas
Y seremos la nueva sangre renovada
Para poblar todos nuestros mundos
Haremos un columpio en el árbol de la vida
Donde jueguen nuestros niños
Y esos niños uncidos por sus alas
Sean felices y se dispersen por la tierra
Para invitar a otros niños
Y cuando todos los ojos que habitan la ciudad noten
El esplendoroso vuelo de todos los enfermos
Comentaran que somos demonios
Y que al fin el mundo está a salvo.