Christian Josef
Poeta recién llegado
¡Halla muerto o aquí con vida,
besare el anhelo de tenerte mía!
enredar tus trenzas
y ser, visiblemente,
en tu larga cabellera
una cana o un poema.
¡ah!, ¡Dulce, dulce Eva de mi vida!
Gime mientras aun las ruletas jueguen.
¡ah!, un aire de tus labios, de tu profuso semiabierto.
Las cenizas las manda el hijo,
y es el padre que, con la muela floja,
mastica la cosecha: ¡¡irriciones!!...
irriciones
aires de tu vientre.
Halla o aquí nunca serás mía
por que sólo del opresor te sientes digna,
del corrupto que con un pan te compra la X
¡bien marcada! ¡bien negrita!
Halla o aquí sigues siendo una niña,
ya triste y deprimida, lujuriosa y bandida.
¡pero!...¿ay de mi sin ti, eva!.
¡No te mueras!
Porque he de ti toda esta vida
Porque he aquí la moral pobre, susurrando susurrando
¡No te mueras!... Eva,
¡ Mi sociedad querida!
besare el anhelo de tenerte mía!
enredar tus trenzas
y ser, visiblemente,
en tu larga cabellera
una cana o un poema.
¡ah!, ¡Dulce, dulce Eva de mi vida!
Gime mientras aun las ruletas jueguen.
¡ah!, un aire de tus labios, de tu profuso semiabierto.
Las cenizas las manda el hijo,
y es el padre que, con la muela floja,
mastica la cosecha: ¡¡irriciones!!...
irriciones
aires de tu vientre.
Halla o aquí nunca serás mía
por que sólo del opresor te sientes digna,
del corrupto que con un pan te compra la X
¡bien marcada! ¡bien negrita!
Halla o aquí sigues siendo una niña,
ya triste y deprimida, lujuriosa y bandida.
¡pero!...¿ay de mi sin ti, eva!.
¡No te mueras!
Porque he de ti toda esta vida
Porque he aquí la moral pobre, susurrando susurrando
¡No te mueras!... Eva,
¡ Mi sociedad querida!
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