Desanimado, con raro tormento
y la mirada perdida, abstraída,
en la pequeña llama desvalida,
en el hogar con precario sustento.
Apareció un fugaz entendimiento,
del pausado ocurrir de nuestra vida,
la persona y su angustia consabida,
la sociedad y su contacto cruento.
Siempre anhelando un instante concreto,
sin disfrutar la vida que merecen,
ese momento ya se halla obsoleto.
Nuestros recelos, sustentados, crecen,
y nuestro espíritu de ellos repleto.
Y así, las brasas se extinguen, perecen.
y la mirada perdida, abstraída,
en la pequeña llama desvalida,
en el hogar con precario sustento.
Apareció un fugaz entendimiento,
del pausado ocurrir de nuestra vida,
la persona y su angustia consabida,
la sociedad y su contacto cruento.
Siempre anhelando un instante concreto,
sin disfrutar la vida que merecen,
ese momento ya se halla obsoleto.
Nuestros recelos, sustentados, crecen,
y nuestro espíritu de ellos repleto.
Y así, las brasas se extinguen, perecen.