cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eres el espectro que veo
abriendo la puerta, tu sombra se refleja
entre las negras paredes de la noche
fuiste alma y vivencia
corazón que latía, vida cautiva
de tu soledad siniestra.
ahora deambulas sola cual el viento
sin que nadie perciba tu presencia
lloras, tal vez, sin que nadie lo sepa
y profanas la habitación que antes
calor te diera.
Tu mirar siento en cada parte
de mi cuerpo, me observas al caminar,
me observas cuando me siento,
cada paso, percibo tu comparecencia
pues tu espíritu veo a solas vagar.
En cámara mortuoria tu cuerpo descansa
dime, ¿por qué te empeñas en molestar?
si cuando la brisa golpea mi rostro
respiro tu aliento, y sola te veo volar.
La ventana refleja tu silueta
jugando con la luz del astro lunar
veo y presiento tu maléfica asistencia
y con ferviente disimulo
evito tu mirar.
abriendo la puerta, tu sombra se refleja
entre las negras paredes de la noche
fuiste alma y vivencia
corazón que latía, vida cautiva
de tu soledad siniestra.
ahora deambulas sola cual el viento
sin que nadie perciba tu presencia
lloras, tal vez, sin que nadie lo sepa
y profanas la habitación que antes
calor te diera.
Tu mirar siento en cada parte
de mi cuerpo, me observas al caminar,
me observas cuando me siento,
cada paso, percibo tu comparecencia
pues tu espíritu veo a solas vagar.
En cámara mortuoria tu cuerpo descansa
dime, ¿por qué te empeñas en molestar?
si cuando la brisa golpea mi rostro
respiro tu aliento, y sola te veo volar.
La ventana refleja tu silueta
jugando con la luz del astro lunar
veo y presiento tu maléfica asistencia
y con ferviente disimulo
evito tu mirar.