Aprendiz de Lunas
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luna grita el espanto,
de reyertas y luceros,
desgarrándose en las venas
del estomago y sus cielos.
de reyertas y luceros,
desgarrándose en las venas
del estomago y sus cielos.
La noche cubre con sangre
al Sol que tuvo su duelo,
y enterraron con los ojos
sin oro, luces ni flecos.
al Sol que tuvo su duelo,
y enterraron con los ojos
sin oro, luces ni flecos.
Una estrella enciende velas,
lloran querubines negros,
con el alma demacrada
y sus alas por los suelos.
lloran querubines negros,
con el alma demacrada
y sus alas por los suelos.
La muerte trae un violín
que seduce con su acento,
las flores ni son semillas,
ni brotaron, no nacieron.
que seduce con su acento,
las flores ni son semillas,
ni brotaron, no nacieron.
Antes que se incendie el iris
que estremece en mis costillas,
una guadaña hará el alba
de un mañana que se irrita.
que estremece en mis costillas,
una guadaña hará el alba
de un mañana que se irrita.
Ricardo Martell
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