Eugenio Ortiz
Poeta recién llegado
Al final de la tarde,
cuando duerman los cerros,
y la luna esté inquieta
repicando en los techos.
Caerá muy rendido,
girasol ya sin vida,
cual sereno camino,
las espumas dolidas.
Al final de la tarde
cuando el día esté herido,
y a su encuentro la noche,
le regale su abrigo.
cuando duerman los cerros,
y la luna esté inquieta
repicando en los techos.
Caerá muy rendido,
girasol ya sin vida,
cual sereno camino,
las espumas dolidas.
Al final de la tarde
cuando el día esté herido,
y a su encuentro la noche,
le regale su abrigo.