¿Saben lo difícil que es ser poeta anónimo?
No puedes ir con cualquier persona y decirle: carajo, tengo un poema ahí trabado que no sé cómo rematar.
O ir con tu madre y decirle: mamá, mira lo que acabo de escribir, lo hice a las 3 de la mañana justo cuando deje de hacer la tarea de mi universidad.
O ir con el doctor y decirle que me hormiguean las manos cada que tengo una idea nueva para transcribirla al papel; no entienden de sufrimiento. Ir con mi vecino, (pastor por cierto) y recitarle que pensando sobre la existencia del hombre llegue a la conclusión de que dudar de su Dios es lo más sano para el mismo hombre.
Ir con el político de la esquina y restregarle párrafos y párrafos, donde le grito toda la mierda de sociedad en la que estamos inmersos por que no hace bien su trabajo.
Ir con mis amigos y en lugar de platicar sobre lo buena que esta la chica del salón 708 B, de la carrera de medicina, empezar a leerles el poema sobre un vampiro que bebía agua.
No puedo ir con aquel joven que se mete drogas y decirle en forma de prosa que eso le destruye sus años venideros.
No puedo enamorar más a esa pareja, describiendo sin siquiera conocerles, su amor casi perfecto donde ambos se juran amor eterno, en una rima eterna.
¡Entiendan, no puedo!
Gritarle en una cuartilla al mundo que todo es posible, para cuando se miren al espejo la siguiente vez, noten una sonrisa, en una fotografía que se hacía monótona cada mañana a las 7 am.
Disculpen, pero no puedo.
Y al no poder, espero que la luna y las estrellas cubran el techo de mi hogar. Espero hasta el cansancio a que todos duerman, mientras yo empiezo a soñar.
Los párrafos van apareciendo, y me digo a mi mismo: No puedo, pero ¿Tengo que hacerlo?
No puedes ir con cualquier persona y decirle: carajo, tengo un poema ahí trabado que no sé cómo rematar.
O ir con tu madre y decirle: mamá, mira lo que acabo de escribir, lo hice a las 3 de la mañana justo cuando deje de hacer la tarea de mi universidad.
O ir con el doctor y decirle que me hormiguean las manos cada que tengo una idea nueva para transcribirla al papel; no entienden de sufrimiento. Ir con mi vecino, (pastor por cierto) y recitarle que pensando sobre la existencia del hombre llegue a la conclusión de que dudar de su Dios es lo más sano para el mismo hombre.
Ir con el político de la esquina y restregarle párrafos y párrafos, donde le grito toda la mierda de sociedad en la que estamos inmersos por que no hace bien su trabajo.
Ir con mis amigos y en lugar de platicar sobre lo buena que esta la chica del salón 708 B, de la carrera de medicina, empezar a leerles el poema sobre un vampiro que bebía agua.
No puedo ir con aquel joven que se mete drogas y decirle en forma de prosa que eso le destruye sus años venideros.
No puedo enamorar más a esa pareja, describiendo sin siquiera conocerles, su amor casi perfecto donde ambos se juran amor eterno, en una rima eterna.
¡Entiendan, no puedo!
Gritarle en una cuartilla al mundo que todo es posible, para cuando se miren al espejo la siguiente vez, noten una sonrisa, en una fotografía que se hacía monótona cada mañana a las 7 am.
Disculpen, pero no puedo.
Y al no poder, espero que la luna y las estrellas cubran el techo de mi hogar. Espero hasta el cansancio a que todos duerman, mientras yo empiezo a soñar.
Los párrafos van apareciendo, y me digo a mi mismo: No puedo, pero ¿Tengo que hacerlo?