Noah
Poeta asiduo al portal
Añoras la lejanía de mis caricias
ahora que no te hiervo en la boca.
Mis manos son billetes de tranvía
huyendo, como huyen los cantos rotos de gaviotas
azotando un mar a la deriva.
No son ecos los que perturban tus sueños
sino la conciencia (amarga) sin ancla
amarada al final de una larga cadena de eslabones rotos
que imaginan aplastarte, vengativos,
que braman por justicia (ilusos).
Y si yo naciera tras viejas sombras
mi cordón umbilical sería mi bandera
y la placenta del vientre de mi virgen madre
saciaría el hambre de mi pueblo
para reverdecer en blancas nubes de esperanza.
Hoy no pretendo ser poeta.
Hoy lloro por frustración y por desidia
y no encontraré consuelo en tu farsa distante
ni en los poros de calamidad que ahondan malditos
el holocausto de mis miserias.
Viviré en las ramas del tiempo
colgado por el cuello de mis ilusiones
y de mi voz agrietada brotarán amaneceres
de infinitos paraísos perdidos
que las huellas de mis pies descalzos nunca conocerán.
ahora que no te hiervo en la boca.
Mis manos son billetes de tranvía
huyendo, como huyen los cantos rotos de gaviotas
azotando un mar a la deriva.
No son ecos los que perturban tus sueños
sino la conciencia (amarga) sin ancla
amarada al final de una larga cadena de eslabones rotos
que imaginan aplastarte, vengativos,
que braman por justicia (ilusos).
Y si yo naciera tras viejas sombras
mi cordón umbilical sería mi bandera
y la placenta del vientre de mi virgen madre
saciaría el hambre de mi pueblo
para reverdecer en blancas nubes de esperanza.
Hoy no pretendo ser poeta.
Hoy lloro por frustración y por desidia
y no encontraré consuelo en tu farsa distante
ni en los poros de calamidad que ahondan malditos
el holocausto de mis miserias.
Viviré en las ramas del tiempo
colgado por el cuello de mis ilusiones
y de mi voz agrietada brotarán amaneceres
de infinitos paraísos perdidos
que las huellas de mis pies descalzos nunca conocerán.