Rezuman los troncos de madrugada,
y muge el hogar;
cuando temblamos,
en el papel de fumar,
con anotaciones de paso.
Ese poeta,
con los desvelados bolsillos;
del campanario amarillo,
a las hogueras gitanas…
con la piel de hebras azules y grillos...
esos muchachos,
con sombras de salamandras,
por los recovecos de las plazas más remotas.
Esas que taconeaban, en espinosa plata;
con sus pantorrillas, en anhelos de humo…
en torno a la luz de candiles heridos,
hacia los altares de luciérnagas.
Esos actores,
desmedidos,
con sus tizones de colores…
con los gestos de pan,
entre los contenedores.
y muge el hogar;
cuando temblamos,
en el papel de fumar,
con anotaciones de paso.
Ese poeta,
con los desvelados bolsillos;
del campanario amarillo,
a las hogueras gitanas…
con la piel de hebras azules y grillos...
esos muchachos,
con sombras de salamandras,
por los recovecos de las plazas más remotas.
Esas que taconeaban, en espinosa plata;
con sus pantorrillas, en anhelos de humo…
en torno a la luz de candiles heridos,
hacia los altares de luciérnagas.
Esos actores,
desmedidos,
con sus tizones de colores…
con los gestos de pan,
entre los contenedores.