Mis ojos vigilantes , buscando sin parar,
ojeando el camino y el cielo a la par,
el tiempo corre en mi reloj interior,
las ansias me consumen, los nervios afloran,
mis lágrimas asoman como una corriente
bajo un sol abrazándome con su calor.
Esperando en el camino vislumbrar tu figura
altiva y sonriente, bajo un sol de poniente.
Vibrando como un diapasón,
me acerco con brazos certeros
cogiendo tu cuello, besando tus labios,
aroma a fresas despiden tus esencias,
tus ojos como perlas traspasan mi conciencia,
y en la distancia cerca oigo tu susurro...
¡Te quiero con todas mis fuerzas!.
Me llevas cogido como tu presa
apretando tu cuerpo como imán en la corriente,
me dejo apresar sonriente sin quejidos ni gemidos,
solamente me diluyo en tu consciente
de abrazos y besos pausados...
Siempre sonriente.