iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estoy ante la Gran Corte de los Imbèciles
postrada ante sus cínicas miradas
atada por el yugo bìfido de sus lenguas.
Permanezco inmutable y me creen derrotada.
Estoy ante la Corte de las Reinas Basura,
tal vez permanezca cabizbaja e hincada
pero no es por temor, tampoco por vergüenza
solo es porque tengo el alma y las piernas cansadas.
Se regodean de su patético triunfo
¡Oh, han vencido a esta pequeña marioneta!
Le han tumbado de su trono de líneas,
de su efímero reino de distorsión y enigmas.
¡Que gloria adorna sus huecas cabezas!
Coronas de oropel, de espinas plásticas,
sèquito de idiotas, de doncellas raquíticas
donde se beben las palabras que nacen
de la boca revolcada de Cabeza Escoria.
Espero el dictamen final a mi pecado,
y ensalzan con burlas el final de esta historia
Creen que llorare y bajare el rostro humillado,
Lo que no saben es que invoco en silencio
de mi Dios y mi Demonio, toda su magistral Gloria.
Tal vez caiga mi cabeza, y ruede por su oscuro recinto,
pero al rodar proclamara sus defectos, y sus secretos
como ellos proclamaron mi errar y mi derrota.
Estoy ante la Corte de los Mil Demonios Vencidos
esperando con paciencia el momento de la victoria,
En la mano empuño la Espada de Odio
que cortara la cabeza de la Madre Bestia,
liberando mi destino del poder de su discordia.
postrada ante sus cínicas miradas
atada por el yugo bìfido de sus lenguas.
Permanezco inmutable y me creen derrotada.
Estoy ante la Corte de las Reinas Basura,
tal vez permanezca cabizbaja e hincada
pero no es por temor, tampoco por vergüenza
solo es porque tengo el alma y las piernas cansadas.
Se regodean de su patético triunfo
¡Oh, han vencido a esta pequeña marioneta!
Le han tumbado de su trono de líneas,
de su efímero reino de distorsión y enigmas.
¡Que gloria adorna sus huecas cabezas!
Coronas de oropel, de espinas plásticas,
sèquito de idiotas, de doncellas raquíticas
donde se beben las palabras que nacen
de la boca revolcada de Cabeza Escoria.
Espero el dictamen final a mi pecado,
y ensalzan con burlas el final de esta historia
Creen que llorare y bajare el rostro humillado,
Lo que no saben es que invoco en silencio
de mi Dios y mi Demonio, toda su magistral Gloria.
Tal vez caiga mi cabeza, y ruede por su oscuro recinto,
pero al rodar proclamara sus defectos, y sus secretos
como ellos proclamaron mi errar y mi derrota.
Estoy ante la Corte de los Mil Demonios Vencidos
esperando con paciencia el momento de la victoria,
En la mano empuño la Espada de Odio
que cortara la cabeza de la Madre Bestia,
liberando mi destino del poder de su discordia.