Antes de que deje de llover (in memoriam)

César Guevar

Poeta que considera el portal su segunda casa
Se quiebran en agujas gotas gruesas
contra el cristal que indiferente las detiene
y un frenético batir de aspas se lleva
al aire así,
hasta rincones donde solo moran nadas.


Llueve a penas.
(Carajo, son las seis con diecisiete de la tarde)

Ya se encienden las hornillas en las casas
ya murieron los cerdos, la sal y las gallinas
como mueren estas gotas estrelladas
contra las indiferencias de la vida.

Licor, piedad… ¡Necesito licor para lavar mis versos!
Antes de que ya no sea lluvia, ni desnuda noche,
sino dolor agudo y desquiciado de pasitas
con almendras.

Dos piernas entre las que pueda hundirme lento
inevitablemente, urgente, blanco-gris. Demente.


Licor ¡Grito LICOR, por aquello que más quieran!

Agua donde degollar –sin cobardía- estos poemas.



Licor, grito y septiembre, 2020 ¡Qué vaina!
César y solo una sombra.
 
Última edición:
Un grito desesperado de trustrza dolor e impotencia por los seres queridos que ya no estan, pero siguen estando vivos y hacen estallar el corazón en pedazos, como esas gotas que se estrellan contra el cristal. Dolidos y desgarradores versos que hacen estremecer al leerlos, por la fuerza y el dolor que transmiten.

Siempre es un plAcer leerte Abrazos Poeta y feliz Sábado y buena poesía
 
Un grito desesperado de trustrza dolor e impotencia por los seres queridos que ya no estan, pero siguen estando vivos y hacen estallar el corazón en pedazos, como esas gotas que se estrellan contra el cristal. Dolidos y desgarradores versos que hacen estremecer al leerlos, por la fuerza y el dolor que transmiten.

Siempre es un plAcer leerte Abrazos Poeta y feliz Sábado y buena poesía

Un maldito ACV y un ataque cardíaco se llevaron hacia los rincones donde moran las nadas a un amigo cantor y maestro de música, flaquita.

Gracias por venir. De verdad, gracias.
 
Me encanta tu poema, lo que no entiendo es por qué está en prosas,
te la paso a poesía. Besitos apretados en tus mejillas.

Pues yo tampoco me lo explico, jajajaj. Siempre tuve la intención de publicarlo en el foro de poemas melancólicos. Si lo publiqué en el de prosa tiene que haber sido un error mío, un lapso mental, como le dicen. Gracias por trasladarlo. Ah, y por tu mensaje. Saludo grande, compañera.
 
Se quiebran en agujas gotas gruesas
contra el cristal que indiferente las detiene
y un frenético batir de aspas se lleva
al aire así,
hasta rincones donde solo moran nadas.


Llueve a penas.
(Carajo, son las seis con diecisiete de la tarde)

Ya se encienden las hornillas en las casas
ya murieron los cerdos, la sal y las gallinas
como mueren estas gotas estrelladas
contra las indiferencias de la vida.

Licor, piedad… ¡Necesito licor para lavar mis versos!
Antes de que ya no sea lluvia, ni desnuda noche,
sino dolor agudo y desquiciado de pasitas
con almendras.

Dos piernas entre las que pueda hundirme lento
inevitablemente, urgente, blanco-gris. Demente.


Licor ¡Grito LICOR, por aquello que más quieran!

Agua donde degollar –sin cobardía- estos poemas.



Licor, grito y septiembre, 2020 ¡Qué vaina!
César y solo una sombra.
Desgarradoras letras, gritos de agonía en la soledad.
Un abrazo camarada.
 
Se quiebran en agujas gotas gruesas
contra el cristal que indiferente las detiene
y un frenético batir de aspas se lleva
al aire así,
hasta rincones donde solo moran nadas.


Llueve a penas.
(Carajo, son las seis con diecisiete de la tarde)

Ya se encienden las hornillas en las casas
ya murieron los cerdos, la sal y las gallinas
como mueren estas gotas estrelladas
contra las indiferencias de la vida.

Licor, piedad… ¡Necesito licor para lavar mis versos!
Antes de que ya no sea lluvia, ni desnuda noche,
sino dolor agudo y desquiciado de pasitas
con almendras.

Dos piernas entre las que pueda hundirme lento
inevitablemente, urgente, blanco-gris. Demente.


Licor ¡Grito LICOR, por aquello que más quieran!

Agua donde degollar –sin cobardía- estos poemas.



Licor, grito y septiembre, 2020 ¡Qué vaina!
César y solo una sombra.
Muy lindo y con mucho dolor. Saluditos poeta César.
 



Licor ¡Grito LICOR, por aquello que más quieran!

Agua donde degollar –sin cobardía- estos poemas.



Licor, grito y septiembre, 2020 ¡Qué vaina!
César y solo una sombra.
Y en lo posible licor y del fuerte… algún whisky o algo más fuerte. Jejeje Es que yo soy de esos que piensan que los poemas tienen que tener rasgos fuertes, carácter diría. Y en ocasiones hasta sana rebeldía…


Saludos.
 
Se quiebran en agujas gotas gruesas
contra el cristal que indiferente las detiene
y un frenético batir de aspas se lleva
al aire así,
hasta rincones donde solo moran nadas.


Llueve a penas.
(Carajo, son las seis con diecisiete de la tarde)

Ya se encienden las hornillas en las casas
ya murieron los cerdos, la sal y las gallinas
como mueren estas gotas estrelladas
contra las indiferencias de la vida.

Licor, piedad… ¡Necesito licor para lavar mis versos!
Antes de que ya no sea lluvia, ni desnuda noche,
sino dolor agudo y desquiciado de pasitas
con almendras.

Dos piernas entre las que pueda hundirme lento
inevitablemente, urgente, blanco-gris. Demente.


Licor ¡Grito LICOR, por aquello que más quieran!

Agua donde degollar –sin cobardía- estos poemas.



Licor, grito y septiembre, 2020 ¡Qué vaina!
César y solo una sombra.
Hermoso, triste y desesperado te presentas en estos versos, Cesar. Un gusto leerte, amigo. Un abrazo desde la puerta del la Perla.
Saludos con cariño y aprecio. Azalea.
 
Y en lo posible licor y del fuerte… algún whisky o algo más fuerte. Jejeje Es que yo soy de esos que piensan que los poemas tienen que tener rasgos fuertes, carácter diría. Y en ocasiones hasta sana rebeldía…


Saludos.

Aquí hay un aguardiente casero, de penca de agave, parecido al tequila, pero dulce. A veces lo hacen con más de cincuenta grados de concentración, muy, muy fuerte. Tanto que es peligroso beber demasiado. De esa clase de agua-ardiente hablo. Y sí, la poesía es una suerte de yegua indomable, hermosa, rebelde, libre. A veces caprichosa y hasta peligrosa. Toda carácter. Qué bueno que usted lo entiende, mi compa. Vaya un abrazo desde aquí. Gracias por visitar mis versos.
 
Impotente grito hace eco en la ausencia... ¡Qué sentido poema, estimado César! Abrazo.

¿Por casualidad tú sabes por qué nunca siento que llegué al tope? ¿Por qué me sigue machacando el nervio el mismo sentimiento por más que escriba o beba? No hay poema que.

No hace falta que respondas, bella. Más bien recibe mi agradecimiento por estar aquí y por tu abrazo. Que la vida sea contigo.
 
IMPACTANTE!!!

Nunca había leído que la "sal" muera. César sus versos llegan hasta el alma,
A veces decir mucho es pecado y ya tengo una que otra deuda por ahí
mis respetos en un silencio con mucha admiración.

Pero muere, Lupe. Todo muere. La vi perder su sabor, su esencia, corroída por la humedad. La vi desaparecer en el agua, hecha corriente. La vi descompuesta, convertida en gas de cloro y en un precipitado blanco de hidróxido, atravesada por un rayo eléctrico, alguna vez en un frívolo laboratorio en el que no se entendía el mundo.

Muchas gracias por venir, por el respeto y sobre todo por hacerme rememorar al amigo que se fue con la sal, con las cenas indiferentes de aquel día. Al cantor pequeño y gigante que dedicó su vida a enseñar a otrxs. Muchas gracias.
 
Se quiebran en agujas gotas gruesas
contra el cristal que indiferente las detiene
y un frenético batir de aspas se lleva
al aire así,
hasta rincones donde solo moran nadas.


Llueve a penas.
(Carajo, son las seis con diecisiete de la tarde)

Ya se encienden las hornillas en las casas
ya murieron los cerdos, la sal y las gallinas
como mueren estas gotas estrelladas
contra las indiferencias de la vida.

Licor, piedad… ¡Necesito licor para lavar mis versos!
Antes de que ya no sea lluvia, ni desnuda noche,
sino dolor agudo y desquiciado de pasitas
con almendras.

Dos piernas entre las que pueda hundirme lento
inevitablemente, urgente, blanco-gris. Demente.


Licor ¡Grito LICOR, por aquello que más quieran!

Agua donde degollar –sin cobardía- estos poemas.



Licor, grito y septiembre, 2020 ¡Qué vaina!
César y solo una sombra.
¡Carajo! Sé que sabrás perdonar el exabrupto, amigo César, pero era necesario. ¿Cuántas veces la necesidad de entender el funcionamiento de esta maquinaría incomprensible de esta vida ha necesitado una copa y las que vengan después?
Rubrico tu poema maravilloso con las ganas de haberlo escrito yo, humildemente.
Abrazos cordiales.
 
¡Carajo! Sé que sabrás perdonar el exabrupto, amigo César, pero era necesario. ¿Cuántas veces la necesidad de entender el funcionamiento de esta maquinaría incomprensible de esta vida ha necesitado una copa y las que vengan después?
Rubrico tu poema maravilloso con las ganas de haberlo escrito yo, humildemente.
Abrazos cordiales.

Eso es un gran honor, mi compa. Y respecto al carajo, que se vaya al recarajo ¡claro que lo entiendo! Nada qué perdonar.

Yo me tuve que decir a mí estos versos porque el maricón ese se murió de repente y no pude decirle ni adiós ni hola. Cuando le fui a decir, ya estaba muerto. Y ni modo de hablarle a algo frío y yerto que ya no es un "quien". Ni siquiera fui al entierro. Preferí beber a la memoria de los vivos y los muertos.

Ah, para colmo, estaba lloviendo cuando me enteré.
 
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