yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Antes del adiós hay vidrios rotos,
menesterosos intentos de rescates imprudentes,
antes del adiós escasean los puertos
y se abren de golpe todos los infiernos.
Antes del adiós menguan todos los besos
y cada verbo es un lastre macilento.
El adiós es la sangría al humor putrefacto del miedo,
el adiós es el sepulcro de todos los afanes,
la indómita certeza de lo incierto.
Antes del adiós se inmola el sueño,
se fraguan venganzas en lo inútil del asedio,
se expone el corazón en vidrieras de silencio
y se inunda la noche con los límites del verso.
Antes del adiós las madrugadas se comen con sabores oxidados
y los amantes se matan a golpes de letargos.
menesterosos intentos de rescates imprudentes,
antes del adiós escasean los puertos
y se abren de golpe todos los infiernos.
Antes del adiós menguan todos los besos
y cada verbo es un lastre macilento.
El adiós es la sangría al humor putrefacto del miedo,
el adiós es el sepulcro de todos los afanes,
la indómita certeza de lo incierto.
Antes del adiós se inmola el sueño,
se fraguan venganzas en lo inútil del asedio,
se expone el corazón en vidrieras de silencio
y se inunda la noche con los límites del verso.
Antes del adiós las madrugadas se comen con sabores oxidados
y los amantes se matan a golpes de letargos.
Última edición: