vronte
Poeta infiel al portal
Morir, dormir;
siseos que se apagan,
candor de piel fría inmaculada;
los relojes congelados
y las prisas olvidadas,
los vestigios del pasado
mas las sonrisas extinguidas.
Y el temor de una mirada
que se ha marchado hacia la nada.
Descansa.
El frío de allá afuera
se ha diluido sin más espera.
Se ha terminado una condena;
la esclavitud de respirar
mas los días interminables por llegar,
ya no mas angustias... nunca más.
Todo se ha volcado en silencios de eternidad,
donde la locura y la cordura
ya no te acosarán jamás
bajo una luna llena o un sol abrazador;
solo amor por el vacío absoluto;
ni un solo suspiro,
ni un solo desprecio irresoluto.
Y te siento...
aunque el silencio
y el imparable paso del tiempo
intensifica el frío universo.
Y ya no padezco...
Comparto tu libertad,
la celebro y la consiento;
los finales necesarios
y así cultivar memorias inmortales,
luego cerrar los ojos
para desaparecer en el instante.
Dar las gracias a la vida
por su brevedad, por su talante.
Y la delicia de partir
enamorado de esa nada...
que nos permite reposar
un alma suave y sosegada.
siseos que se apagan,
candor de piel fría inmaculada;
los relojes congelados
y las prisas olvidadas,
los vestigios del pasado
mas las sonrisas extinguidas.
Y el temor de una mirada
que se ha marchado hacia la nada.
Descansa.
El frío de allá afuera
se ha diluido sin más espera.
Se ha terminado una condena;
la esclavitud de respirar
mas los días interminables por llegar,
ya no mas angustias... nunca más.
Todo se ha volcado en silencios de eternidad,
donde la locura y la cordura
ya no te acosarán jamás
bajo una luna llena o un sol abrazador;
solo amor por el vacío absoluto;
ni un solo suspiro,
ni un solo desprecio irresoluto.
Y te siento...
aunque el silencio
y el imparable paso del tiempo
intensifica el frío universo.
Y ya no padezco...
Comparto tu libertad,
la celebro y la consiento;
los finales necesarios
y así cultivar memorias inmortales,
luego cerrar los ojos
para desaparecer en el instante.
Dar las gracias a la vida
por su brevedad, por su talante.
Y la delicia de partir
enamorado de esa nada...
que nos permite reposar
un alma suave y sosegada.