Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
La voz,
después de la caída.
El hombre,
Antes de la desilusión final.
Poco a poco,
su vida ilumina el camino con sus ojos, y sus manos a tientas por senderos pedregosos ,intranquilos; roca agreste. El horizonte, previo al abismo, se parece a una espada tenue, brillante, muerte en discreción, apagada.
Antaño las rocas lo golpeaban, lo herían a pesar de súplicas, ruegos y preguntas.
Ahora el hombre conquista el problema, vence la tormenta, domina al elemento, atenaza en sus manos al duda y la pregunta, convierte al adversario en esclavo.
Y el criterio final, la pauta que l resume todo resume al hombre, lo consume, lo ahoga en la materia, lo aniquila con su brillo, su diseño, su perfil atractivo, su posible eficiencia.
Ahora el hombre es dueño,
pero es esclavo,
peón de lo concreto,
ha perdido lo intangible, lo inasible, su espíritu libre,
su alma quieta.
después de la caída.
El hombre,
Antes de la desilusión final.
Poco a poco,
su vida ilumina el camino con sus ojos, y sus manos a tientas por senderos pedregosos ,intranquilos; roca agreste. El horizonte, previo al abismo, se parece a una espada tenue, brillante, muerte en discreción, apagada.
Antaño las rocas lo golpeaban, lo herían a pesar de súplicas, ruegos y preguntas.
Ahora el hombre conquista el problema, vence la tormenta, domina al elemento, atenaza en sus manos al duda y la pregunta, convierte al adversario en esclavo.
Y el criterio final, la pauta que l resume todo resume al hombre, lo consume, lo ahoga en la materia, lo aniquila con su brillo, su diseño, su perfil atractivo, su posible eficiencia.
Ahora el hombre es dueño,
pero es esclavo,
peón de lo concreto,
ha perdido lo intangible, lo inasible, su espíritu libre,
su alma quieta.