jmacgar
Poeta veterano en el portal
Las llamo anti-églogas pues las églogas son poemas de ambiente pastoril, bucólico y amoroso y yo he trasladado el escenario del poema a una gran urbe, a Nueva York, concretamente a Manhattan, con lo cual creo que queda explicado el “anti”; así pues lo que tienen estas estrofas de églogas es su estructura en métrica y rima que he calcado de algunas de las églogas que hiciera Garcilaso en su "Salicio y Nemoroso", aunque hay también de trasfondo, y sobre todo en la última estrofa (“El regreso”, que editaré posteriormente) una nostalgia por esa vida tranquila fuera de la gran urbe.
Al haberme salido un trabajo demasiado extenso para una sola entrega, lo dividiré en partes; en esta primera trata de la llegada del poeta a la ciudad y su paseo por la isla donde está el centro financiero.
Al haberme salido un trabajo demasiado extenso para una sola entrega, lo dividiré en partes; en esta primera trata de la llegada del poeta a la ciudad y su paseo por la isla donde está el centro financiero.
Primera entrega :
I
La llegada
Soy poeta de pueblo y llego a calles
de enormes edificios, rascacielos,
donde me siento muy pequeño, enano,
y, encontrándome solo, mis anhelos
rememoran mis ríos y mis valles
que dejé atrás por este esfuerzo vano,
éste en el que me afano,
donde pongo el empeño
por realizar mi sueño;
aquí quiero salir de la miseria
de aquella tan querida periferia,
allá donde quedó la que más quiero
la sangre de mi arteria,
II
Paseo por Manhattan
Bajo estas altas torres de Manhattan
por donde vago errante y solitario
la panza de la bestia es lo que exploro;
escribiré poemas en mi diario
con versos de denuncia que combatan
esta gran urbe cual becerro de oro,
que muestra el deterioro
social en que vivimos
y que tantos sufrimos,
esa desigualdad tan manifiesta
entre los pobres a los que nos cuesta
vivir con dignidad a duras penas
y los que van de fiesta
derrochando el dinero en grandes cenas.
El Hudson gris refleja el triste cielo
El Hudson gris refleja el triste cielo
entre estos humos negros y este ruido
de las bocinas, ¡cuánta fealdad!,
a lo lejos se ve enorme, erguido,
el brazo de la dama que con celo
muestra la antorcha de la Libertad
y pienso : la verdad,
¿Libertad sin Justicia?
si vence la avaricia
en este corazón de las finanzas
en donde oro y poder hacen alianzas
y hacen crisis para ganar dineros
pierdo las esperanzas
en esta sociedad de desafueros.
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:: prefiero remontarme a "Poeta en Nueva York",


