un garabato
Poeta recién llegado
I
Después sería así, suave saborea el silencio,
angustia muerde entre sus labios
y deja caer el rocío de sus pestañas
entre signos y placeres.
Antigua amiga anciana
de mañana y la lagaña y de siempre,
no te dejes disuadir por las exclusas
ni te canses en el cauce de las musas.
Después de verte así no puedo imaginar
algunas brisas ni besar un tobillo endurecido,
ni amarrarte en gritos y diablos malditos.
No me hagas levantarte clavel,
no me pidas agacharme ni me hagas recordar,
no me pidas que te cargue ni te lave la sonrisa.
Anoche acaecida la angustia la anciana se pasa,
no sabe si ha amanecido
o si el sol se ha escondido.
¿Qué es lo que temes preciosa escaramuza
si nada temes y nada buscas?
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