Javier Muñoz Livio
Poeta recién llegado
Después de varios días
perdido en sus labios menores
Aquella mujer me dijo:
Mi nombre no es de tu incumbencia.
Otra nueva tristeza
parece a punto de estallar
me vestí
sin presagiar que hoy sería mi último desnudo
a su lado.
No soy una persona coherente
he matado a muchos hombres
tengo un fusil
y un millar de municiones
listas para usar.
Pero
a quien esto pueda interesarle
soy un pacifista
es verdad
y en una guerra la mayor parte
del tiempo defiendes tu propia vida.
Incluso no piensas en matar
sólo en esquivar las balas de tu enemigo
y si por fuerza mayor llega el cuerpo a cuerpo
no tienes más remedio que ver a tu adversario
desangrar, incluso pedir clemencia.
Es el horror humano
y su germinal malicia en fabricar armas,
un asunto difícil de organizar en la mente:
¿Cómo es posible vivir si la vida
está llena de instrumentos para matar?
Odio al ser humano y su obstinación
en destruirse
en colmar de un silencio frondoso
el dolor y su escurridiza amargura.
Mi vida ha sido corta
y no hice nada por cambiarla
tampoco desaparecer hubiera sido
una decisión acertada
creí ciegamente en la paz
y mis palabras coinciden con mi corazón
sin embargo
otra es la visión de este mundo irreconocible.
El hombre es significativamente una bestia individual
un ser que ni remotamente se parece a los sueños
cuando ve aquella luz al nacer…
Quise darle un beso y salir de su vida
ella me abrazó
sentí su convulsa tibieza.
Mañana es mi última batalla -dije.
pensé que tu vida, nuestra vida sería
una abrumadora pasión en medio de una fantástica locura.
Eres un soldado –me dijo, sentándose en la cama con una leve sonrisa.
Nadie vuelve de su última batalla.
Es increíble que lo digas así.
¿Así? A que te refieres.
Lo dices como si mi vida no valiera nada o peor
como si nunca hubieras sentido nada por mí.
¿Sabes cuantos soldados he conocido
antes que aparecieras por esa puerta?
(percibo que esa lista es muy larga)
No lo sabes bien. Por eso desde algún tiempo
ya no me hago ilusiones con nadie.
Vas a morir y me apena créeme. Es trágico tener
esta conversación y en apariencia no parezco afectada
pero si algo he aprendido del dolor es no atormentarse
por el futuro.
Desde que empecé a combatir
hoy era el primer día que sentía pánico
sus palabras eran perfectas
incluso poseían una sincronización
a prueba de alguna ingenua candidez.
¿Tiene sentido
entonces
no tener memoria y destruir aquello
que no he podido impedir?
El tiempo es vivir sin perderse en la nada
y yo quiero ser todo y posar nuevamente
en tus pechos
mis labios
como versos en una tarde tranquila.
Me volví a quitar la ropa
y me tumbé boca arriba con mi pene dulcemente sobrecogido.
Ella se acercó a mis ensueños y empezó a acariciar mi tristeza
¿Me quieres hacer el amor por última vez? Musitó.
Voy a volver, seré el primer soldado en no morir.
Sumerjo impacientemente el amor
en sus labios y en diminutos segundos su cuerpo
emerge como un campo de lilas:
Es la belleza del futuro
el pasto en un paisaje suspendiéndose de orgasmos,
los tuyos junto a los míos.
Abres las piernas como un mundo que atesora
todos los matices del cariño
me pides que acaricie tu clítoris como un pétalo
frente al mar y yo obedezco
ahora tu vulva es mi bandera
y esos labios mi equilibrio
humedeces bajo fresquísimos gemidos
todo es hermoso y fugaz
todo se diluye y vuelve a nacer
atrapo un orgasmo tuyo, está lleno de flores
no dejo de lamer
quiero beber todo hasta sentir
mi vida
dentro de la tuya.
Me empiezo a vestir
¿A dónde vas? -pregunta ella.
Voy a poner fin a este calvario
me queda mi última misión
y en pocas semanas el infierno que he vivido
será sólo un mal recuerdo...
Nos dimos un beso que duró toda la noche.
Epilogo.
El personaje de esta historia
fue alcanzado por un proyectil
murió en el acto.
perdido en sus labios menores
Aquella mujer me dijo:
Mi nombre no es de tu incumbencia.
Otra nueva tristeza
parece a punto de estallar
me vestí
sin presagiar que hoy sería mi último desnudo
a su lado.
No soy una persona coherente
he matado a muchos hombres
tengo un fusil
y un millar de municiones
listas para usar.
Pero
a quien esto pueda interesarle
soy un pacifista
es verdad
y en una guerra la mayor parte
del tiempo defiendes tu propia vida.
Incluso no piensas en matar
sólo en esquivar las balas de tu enemigo
y si por fuerza mayor llega el cuerpo a cuerpo
no tienes más remedio que ver a tu adversario
desangrar, incluso pedir clemencia.
Es el horror humano
y su germinal malicia en fabricar armas,
un asunto difícil de organizar en la mente:
¿Cómo es posible vivir si la vida
está llena de instrumentos para matar?
Odio al ser humano y su obstinación
en destruirse
en colmar de un silencio frondoso
el dolor y su escurridiza amargura.
Mi vida ha sido corta
y no hice nada por cambiarla
tampoco desaparecer hubiera sido
una decisión acertada
creí ciegamente en la paz
y mis palabras coinciden con mi corazón
sin embargo
otra es la visión de este mundo irreconocible.
El hombre es significativamente una bestia individual
un ser que ni remotamente se parece a los sueños
cuando ve aquella luz al nacer…
Quise darle un beso y salir de su vida
ella me abrazó
sentí su convulsa tibieza.
Mañana es mi última batalla -dije.
pensé que tu vida, nuestra vida sería
una abrumadora pasión en medio de una fantástica locura.
Eres un soldado –me dijo, sentándose en la cama con una leve sonrisa.
Nadie vuelve de su última batalla.
Es increíble que lo digas así.
¿Así? A que te refieres.
Lo dices como si mi vida no valiera nada o peor
como si nunca hubieras sentido nada por mí.
¿Sabes cuantos soldados he conocido
antes que aparecieras por esa puerta?
(percibo que esa lista es muy larga)
No lo sabes bien. Por eso desde algún tiempo
ya no me hago ilusiones con nadie.
Vas a morir y me apena créeme. Es trágico tener
esta conversación y en apariencia no parezco afectada
pero si algo he aprendido del dolor es no atormentarse
por el futuro.
Desde que empecé a combatir
hoy era el primer día que sentía pánico
sus palabras eran perfectas
incluso poseían una sincronización
a prueba de alguna ingenua candidez.
¿Tiene sentido
entonces
no tener memoria y destruir aquello
que no he podido impedir?
El tiempo es vivir sin perderse en la nada
y yo quiero ser todo y posar nuevamente
en tus pechos
mis labios
como versos en una tarde tranquila.
Me volví a quitar la ropa
y me tumbé boca arriba con mi pene dulcemente sobrecogido.
Ella se acercó a mis ensueños y empezó a acariciar mi tristeza
¿Me quieres hacer el amor por última vez? Musitó.
Voy a volver, seré el primer soldado en no morir.
Sumerjo impacientemente el amor
en sus labios y en diminutos segundos su cuerpo
emerge como un campo de lilas:
Es la belleza del futuro
el pasto en un paisaje suspendiéndose de orgasmos,
los tuyos junto a los míos.
Abres las piernas como un mundo que atesora
todos los matices del cariño
me pides que acaricie tu clítoris como un pétalo
frente al mar y yo obedezco
ahora tu vulva es mi bandera
y esos labios mi equilibrio
humedeces bajo fresquísimos gemidos
todo es hermoso y fugaz
todo se diluye y vuelve a nacer
atrapo un orgasmo tuyo, está lleno de flores
no dejo de lamer
quiero beber todo hasta sentir
mi vida
dentro de la tuya.
Me empiezo a vestir
¿A dónde vas? -pregunta ella.
Voy a poner fin a este calvario
me queda mi última misión
y en pocas semanas el infierno que he vivido
será sólo un mal recuerdo...
Nos dimos un beso que duró toda la noche.
Epilogo.
El personaje de esta historia
fue alcanzado por un proyectil
murió en el acto.
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