HADA NOCTURNA
Poeta fiel al portal
Hubo una vez un palacio, de escasas dimensiones,
donde un Rey Caramelo y una Dama de Hierro
jugando a ser felices, pasábanse el revólver.
En tanto princesita dulzona y regordeta,
con ángeles y duendes jugaba a las muñecas.
Mas sucedió que voces oscuras y afiladas,
rasgaron el silencio que a su infancia arropaba.
La noche fue profunda; madriguera inhabitada.
Y cogiéndole entre dudas, le transformó en alma nocturna.
Después vino aquel lobo, con piel de mozalbete,
para robarle un beso con lujo de violencia.
Manchada en un secreto se hundió en fantasías,
de hadas y de elfos, de dioses que mutilan.
Secaron los jazmines y migraron los cisnes,
dejándole en la guerra de odios mancomunados.
Perdida en aquel bosque de encinos embrujados,
huía su adolescencia del celo de chacales.
Sobrevivió mordiendo y arañando cual bestia.
Aullándole a la luna sus miedos y tristezas.
Mas ya vuelta amazona salió a buscar la vida,
retando a mosqueteros de infames tiranías.
Se unió a los gitanos, a sectas de la alquimia.
Y confrontó a dragones en batallas flamígeras,
mas pagó sus derrotas, con soledad y heridas
Un día, bajó a sus pies, una estrella suicida.
Su rostro era de Ángel, sus manos una lira.
Y con daga de acordes y notas que son llanto,
le arrancó el corazón y apropió de su piel, palmo a palmo.
¡Naufragio de emociones en lúbricas faenas de espectáculo!
Quedóse casi un siglo al lado del músico centauro.
Hasta el alud de nieve que trajo la locura.
Y a la musa princesa desterró al feudo de Hades.
Librando a los espectros de todos sus errores,
escapó del Tártaro al río en que Caronte
custodiaba la barca que podría regresarle.
Luchó con tres cabezas de rabia contenida
y al fin miró la Luz, etérea y bendecida.
Andando sin sentido por cruces del destino,
halló a un misionero del Padre de la vida,
quien obsequió en capullo al sol de su esperanza.
¡Venciendo a la derrota, resucitada y limpia,
volvió a aquel castillo, donde hoy la fe es reina!,
y los lazos del Amor, en su auténtico rostro gobiernan
en la risa de un niño con alborea pureza.
Ella trasmuta su alma en un lento proceso.
Es hada de otros sueños, creadora de su historia,
fruto sacro del cosmos y dueña de unos versos,
que van marcando el paso de su corazón poeta.
("Si no quieres que mueran las hadas da tres palmadas y grita, ¡sí creo en las hadas!".....Peter Pan)
donde un Rey Caramelo y una Dama de Hierro
jugando a ser felices, pasábanse el revólver.
En tanto princesita dulzona y regordeta,
con ángeles y duendes jugaba a las muñecas.
Mas sucedió que voces oscuras y afiladas,
rasgaron el silencio que a su infancia arropaba.
La noche fue profunda; madriguera inhabitada.
Y cogiéndole entre dudas, le transformó en alma nocturna.
Después vino aquel lobo, con piel de mozalbete,
para robarle un beso con lujo de violencia.
Manchada en un secreto se hundió en fantasías,
de hadas y de elfos, de dioses que mutilan.
Secaron los jazmines y migraron los cisnes,
dejándole en la guerra de odios mancomunados.
Perdida en aquel bosque de encinos embrujados,
huía su adolescencia del celo de chacales.
Sobrevivió mordiendo y arañando cual bestia.
Aullándole a la luna sus miedos y tristezas.
Mas ya vuelta amazona salió a buscar la vida,
retando a mosqueteros de infames tiranías.
Se unió a los gitanos, a sectas de la alquimia.
Y confrontó a dragones en batallas flamígeras,
mas pagó sus derrotas, con soledad y heridas
Un día, bajó a sus pies, una estrella suicida.
Su rostro era de Ángel, sus manos una lira.
Y con daga de acordes y notas que son llanto,
le arrancó el corazón y apropió de su piel, palmo a palmo.
¡Naufragio de emociones en lúbricas faenas de espectáculo!
Quedóse casi un siglo al lado del músico centauro.
Hasta el alud de nieve que trajo la locura.
Y a la musa princesa desterró al feudo de Hades.
Librando a los espectros de todos sus errores,
escapó del Tártaro al río en que Caronte
custodiaba la barca que podría regresarle.
Luchó con tres cabezas de rabia contenida
y al fin miró la Luz, etérea y bendecida.
Andando sin sentido por cruces del destino,
halló a un misionero del Padre de la vida,
quien obsequió en capullo al sol de su esperanza.
¡Venciendo a la derrota, resucitada y limpia,
volvió a aquel castillo, donde hoy la fe es reina!,
y los lazos del Amor, en su auténtico rostro gobiernan
en la risa de un niño con alborea pureza.
Ella trasmuta su alma en un lento proceso.
Es hada de otros sueños, creadora de su historia,
fruto sacro del cosmos y dueña de unos versos,
que van marcando el paso de su corazón poeta.
("Si no quieres que mueran las hadas da tres palmadas y grita, ¡sí creo en las hadas!".....Peter Pan)