Darkness.cl
Poeta que no puede vivir sin el portal
En la aldea luminosa,
dos molinos profanos
miran como le cuelgan nenúfares
al agua de mis manos
Giran sus ojos
inacabables,
viendo cómo se extiende
el vapor inefable por las colinas
y el valle impregnado de labios,
ejecutando su verde sonrisa
El carnaval se hace dueño del rocío,
que baña de encanto la danza del viento
Sulfurado el cielo con su Luna
El Sol de sus aguas hambriento
Un círculo brilloso
abre el triángulo devoto,
que rompe en lluvia de luz,
desenrollando un soplo de almíbar
Bajo los árboles se despliegan
las blancas caricias
y en su sombra descansa un sueño,
que enciende en voces de relámpagos
Talla el crepúsculo el mar
Y ondean los hilos de la Noche,
trenzando el infinito silencio estelar
dos molinos profanos
miran como le cuelgan nenúfares
al agua de mis manos
Giran sus ojos
inacabables,
viendo cómo se extiende
el vapor inefable por las colinas
y el valle impregnado de labios,
ejecutando su verde sonrisa
El carnaval se hace dueño del rocío,
que baña de encanto la danza del viento
Sulfurado el cielo con su Luna
El Sol de sus aguas hambriento
Un círculo brilloso
abre el triángulo devoto,
que rompe en lluvia de luz,
desenrollando un soplo de almíbar
Bajo los árboles se despliegan
las blancas caricias
y en su sombra descansa un sueño,
que enciende en voces de relámpagos
Talla el crepúsculo el mar
Y ondean los hilos de la Noche,
trenzando el infinito silencio estelar