prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ricardo Jose Lascaño
El Árbol
Manumalversación
Resignación
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=448205&highlight=
El Árbol
Te llegan idiomas veloces de los arenales
y un ejercito de bocas trepadoras
ensayando tu fibra delgada y profunda,
tu corteza de razas desesperadas
ardidas en las llamas de la sola penumbra,
enmudeciendo el sexo de las gargantas
en la sangre elegida por la muerte.
En tus venas crece la libertad de un pájaro
y te cruzan barcos piratas como un cielo.
Tu misión es suicidar las manos suicidadas,
la guerra fue declarada mucho antes
de las letras de una canción desesperada,
de los herejes sobre el vero que enmudeció
antes de los soles bestiales de un imperio
de pequeñas hormigas tejedoras del acero.
Levanta tus brazos y reza por nosotros.
Déjanos una plegaria de filosas cascadas
que nos hieran la impaciencia y el nerviosismo
nuestra casa demente y sin puertas
en tus ojos que son pequeños dioses en silencio.
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=434707&highlight=
Astro_Muerto
.
ORNITOLOGÍA
Toda ave procede de un huevo o de una pregunta ovoide,
pero su razón primordial siempre es el plumaje.
Se extienden según la rosa de los vientos o según una veleta,
casi siempre con una flor implícita;
de otras, el motivo principal es la carroña.
Portan garras predadoras para refutar a la liebre
u hoces por picos para abuchear avecillas.
Todas tienen alas,
no sólo para el vuelo,
también para el alarde o el pasmo y, lo mismo que el espanto,
caer en picada en contra del pez o la rata.
Exterminadoras de serpientes o labriegas,
algunas llevan alas atrofiadas
como vestigio de alguna grandeza perdida aunque jamás vuelan,
y poseen fuertes patas para huir del hastío
o lánguidos cuellos para esconder las penas.
Innumerables tipos de crestas adornan sus cabezas.
Caminantes zancudas entre los cielos y la tierra,
las hay como palomas en busca de Noé, aunque nunca encuentren olivos,
otras son canarios para cantar al amor desde la jaula o ruiseñores libres.
Las hay codornices: tienen copete,
siguen senderos; creen en el determinismo; y caen,
caen,
caen al fondo de la trampa, o al litro, como gallaretas flotando en la pura dulzura,
y como cormoranes, zambullidos en el mar profundo de la desgracia
se emborrachan cada noche en sus sales.
Mártires como la lloica o miserables como el cuco,
las hay parásitas: viven de otras bestias,
se alimentan de otras bestias, se encumbran desde el lomo de otras bestias y aun prosperan.
Hubo y habrá Fénix.
Otras, aborrecerán las plumas,
las suplirán por bolígrafos fríos o picotearán desde la jaula
las teclas por sobre el alpiste;
entonarán canciones iracundas, más propias del ocaso que del amanecer de la alondra o del gallo.
Córvidos o estrígidos de tumbas por sobre el verano de la golondrina,
cantarán por la eternidad cuando sus huesos, encriptados en la roca
salgan a la luz
y su canción petrificada deje en claro,
que algunas aves,
cuanto más se aproximaron a la muerte,
mejor cantaron.
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=463159&highlight=
Nada P Cruz
România
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=460014&highlight=y un ejercito de bocas trepadoras
ensayando tu fibra delgada y profunda,
tu corteza de razas desesperadas
ardidas en las llamas de la sola penumbra,
enmudeciendo el sexo de las gargantas
en la sangre elegida por la muerte.
En tus venas crece la libertad de un pájaro
y te cruzan barcos piratas como un cielo.
Tu misión es suicidar las manos suicidadas,
la guerra fue declarada mucho antes
de las letras de una canción desesperada,
de los herejes sobre el vero que enmudeció
antes de los soles bestiales de un imperio
de pequeñas hormigas tejedoras del acero.
Levanta tus brazos y reza por nosotros.
Déjanos una plegaria de filosas cascadas
que nos hieran la impaciencia y el nerviosismo
nuestra casa demente y sin puertas
en tus ojos que son pequeños dioses en silencio.
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=434707&highlight=
Astro_Muerto
.
ORNITOLOGÍA
Toda ave procede de un huevo o de una pregunta ovoide,
pero su razón primordial siempre es el plumaje.
Se extienden según la rosa de los vientos o según una veleta,
casi siempre con una flor implícita;
de otras, el motivo principal es la carroña.
Portan garras predadoras para refutar a la liebre
u hoces por picos para abuchear avecillas.
Todas tienen alas,
no sólo para el vuelo,
también para el alarde o el pasmo y, lo mismo que el espanto,
caer en picada en contra del pez o la rata.
Exterminadoras de serpientes o labriegas,
algunas llevan alas atrofiadas
como vestigio de alguna grandeza perdida aunque jamás vuelan,
y poseen fuertes patas para huir del hastío
o lánguidos cuellos para esconder las penas.
Innumerables tipos de crestas adornan sus cabezas.
Caminantes zancudas entre los cielos y la tierra,
las hay como palomas en busca de Noé, aunque nunca encuentren olivos,
otras son canarios para cantar al amor desde la jaula o ruiseñores libres.
Las hay codornices: tienen copete,
siguen senderos; creen en el determinismo; y caen,
caen,
caen al fondo de la trampa, o al litro, como gallaretas flotando en la pura dulzura,
y como cormoranes, zambullidos en el mar profundo de la desgracia
se emborrachan cada noche en sus sales.
Mártires como la lloica o miserables como el cuco,
las hay parásitas: viven de otras bestias,
se alimentan de otras bestias, se encumbran desde el lomo de otras bestias y aun prosperan.
Hubo y habrá Fénix.
Otras, aborrecerán las plumas,
las suplirán por bolígrafos fríos o picotearán desde la jaula
las teclas por sobre el alpiste;
entonarán canciones iracundas, más propias del ocaso que del amanecer de la alondra o del gallo.
Córvidos o estrígidos de tumbas por sobre el verano de la golondrina,
cantarán por la eternidad cuando sus huesos, encriptados en la roca
salgan a la luz
y su canción petrificada deje en claro,
que algunas aves,
cuanto más se aproximaron a la muerte,
mejor cantaron.
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=463159&highlight=
Nada P Cruz
România
Percibo, en el aire, el eco de una patria adormecida.
Son resquicios de otra vida; piezas que no son recuerdos,
sino susurros que se arrastran a través de los tiempos.
Me llama la tierra que, sin saberlo, me es conocida:
Allí, el viento está teñido con la lengua de las leyendas
y con el misterio que emana del espectro del Este.
La presencia de los Cárpatos se expande hasta mi mente
y, con sus uñas hechas de bosque y sus garras primigenias,
infecta mis sueños para que su gloria no se pierda.
Veo nubes de tormenta sobre los montes transilvanos,
derramadas como una bendición de dioses paganos.
Veo la lluvia, el verde inmortal, el abrazo de la niebla.
Un paraíso que arranca lágrimas con su belleza virgen.
Y, sin embargo, es como un diamante olvidado en el lodo;
brilla débilmente, enterrado en un repulsivo cosmos,
bajo el polvo del agotamiento y un esplendor tan triste.
Son resquicios de otra vida; piezas que no son recuerdos,
sino susurros que se arrastran a través de los tiempos.
Me llama la tierra que, sin saberlo, me es conocida:
Allí, el viento está teñido con la lengua de las leyendas
y con el misterio que emana del espectro del Este.
La presencia de los Cárpatos se expande hasta mi mente
y, con sus uñas hechas de bosque y sus garras primigenias,
infecta mis sueños para que su gloria no se pierda.
Veo nubes de tormenta sobre los montes transilvanos,
derramadas como una bendición de dioses paganos.
Veo la lluvia, el verde inmortal, el abrazo de la niebla.
Un paraíso que arranca lágrimas con su belleza virgen.
Y, sin embargo, es como un diamante olvidado en el lodo;
brilla débilmente, enterrado en un repulsivo cosmos,
bajo el polvo del agotamiento y un esplendor tan triste.
Manumalversación
Resignación
La mañana trata de colgar de los cables
a los pájaros y pierde mis respetos,
un soplo disipa la niebla.
Empieza hirviendo el día con sus vapores,
la ventana, más seria que nunca,
anuncia un precipicio demasiado amplio
para haberlo provocado un sólo hacha.
Las arenas de mi rostro forman un castillo,
donde me atrinchero,
que laman sus muros las vacas,
así las entretengo mientras entiendo mejor
los bostezos en la boca entreabierta del horizonte,
por encima de todo
la música me deja aprender su código,
su s.o.s. de hormigas inquietas,
imposible descifrar bajo el ala rota de la tierra.
Avanzan las promesas de a diario
para tensar la cuerda hasta que rompa,
sin comer ni beber me apaño,
sólo me protejo, qué más quisiera yo
que tener al viento en el pulmón
y sentirlo como látigo de aliento.
Al final del día, bien medido por las agujas,
observo las estalagtitas del techo,
para sorber a cuentagotas el zumo de estrellas,
que al fin y al cabo es lo único que tengo.
a los pájaros y pierde mis respetos,
un soplo disipa la niebla.
Empieza hirviendo el día con sus vapores,
la ventana, más seria que nunca,
anuncia un precipicio demasiado amplio
para haberlo provocado un sólo hacha.
Las arenas de mi rostro forman un castillo,
donde me atrinchero,
que laman sus muros las vacas,
así las entretengo mientras entiendo mejor
los bostezos en la boca entreabierta del horizonte,
por encima de todo
la música me deja aprender su código,
su s.o.s. de hormigas inquietas,
imposible descifrar bajo el ala rota de la tierra.
Avanzan las promesas de a diario
para tensar la cuerda hasta que rompa,
sin comer ni beber me apaño,
sólo me protejo, qué más quisiera yo
que tener al viento en el pulmón
y sentirlo como látigo de aliento.
Al final del día, bien medido por las agujas,
observo las estalagtitas del techo,
para sorber a cuentagotas el zumo de estrellas,
que al fin y al cabo es lo único que tengo.
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