Cómplice de mis desastres,
mi salvoconducto,
cuando no hay más en esa vuelta de noria,
apareces sin ornatos
como un analgésico a la sonrisa común.
En la intimidad con el vacío,
en sus espacios que se llaman soledad,
interrumpiendo la continuidad de lo cotidiano,
apareces vinculando capturas
que de pronto invaden la conciencia
recordándome esa vida licenciosa.
Pergeñando huidas vivo,
enarbolando subterfugios,
veo cierto parecido en el cuadro
del hijo de un ángel y un mortal,
y entonces apareces...
Cuando ululan voces del siniestro martirio,
con el alma en ruinas,
invadiendo de pronto la conciencia
para permutar dolores,
apareces...
Falsas patentes de corso
hurgan la mente,
con su sorda pero dolorosa explosión,
para cercenar los lapsos de la locura,
apareces...
mi salvoconducto,
cuando no hay más en esa vuelta de noria,
apareces sin ornatos
como un analgésico a la sonrisa común.
En la intimidad con el vacío,
en sus espacios que se llaman soledad,
interrumpiendo la continuidad de lo cotidiano,
apareces vinculando capturas
que de pronto invaden la conciencia
recordándome esa vida licenciosa.
Pergeñando huidas vivo,
enarbolando subterfugios,
veo cierto parecido en el cuadro
del hijo de un ángel y un mortal,
y entonces apareces...
Cuando ululan voces del siniestro martirio,
con el alma en ruinas,
invadiendo de pronto la conciencia
para permutar dolores,
apareces...
Falsas patentes de corso
hurgan la mente,
con su sorda pero dolorosa explosión,
para cercenar los lapsos de la locura,
apareces...