marquelo
Negrito villero
Así se desgreñó el día
con sus banderas enarbolando el viento
hacia las cavidades más oscuras que lleva el rostro
entre la calle y la sombra.
Así se desfiguraron las noticias que corrían de aquí para allá
entre baches y bocas sedientas,
saboreando las estelas concupiscientes de la tinta.
Ahí te vi como un destello de cabellos en la hora del crepúsculo
en el pie que dejó la playa amarilla
para entonar los brazos de la hierba.
No sé si fue apenas un abrir y cerrar de ojos
en dónde tu figura tomó el vuelo de todos los pensamientos helenos/
o el perfil de un diamante cortado con la intención más secreta de la flora.
Tu corazón efervescente me estalló en la cara
como un anhelo fantasmal que siempre trata de atrapar la mano
o el sueño en derredor de la fatiga más clavada de la frente.
Todo fue cautiverio y fogata prendiéndose en las paredes más
arañadas de la lucha,
en el camino dibujado hacia los labios
en el calor guardado entre las sábanas.
Ahora que toda tu silueta envuelve al silencio
algo pestañea a lo lejos
como un llamado de tormenta...
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