Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recuerdo los encuentros a escondidas,
tu voz cargada de ironía,
tu risa…
manantial derramado por la roca.
Recuerdo nuestras manos
sabiéndose huérfanas de piel.
Recuerdo desoír los rincones
inmortales como el mar.
De tu vacío recuerdo la inmensidad,
de tu espacio...
la nada despreciable resistencia.
Recuerdo el aire frío, que aún me empapa
de tus cipreses...
la larga mirada.
Ya sólo escribo a mis muertos
equilibrando telarañas cada día más tupidas,
vampira de emociones primarias,
silencio dócil.
Miguitas en el balcón para deleite
de tantas mañanas,
solitarias.
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