babiano
Poeta fiel al portal
Jaime en azul
Babiano en rojo
Entre ojos y esta calle me descalzo.
Descalzo tiemblo arena, y es tarde,
y huelo a joven
con la luz fresca sobre una posible frente,
como enseñando la vida
para ver qué me ofrecen por ella.
Tembloroso sueño polilla, sueño
adoración y fuego,
hoguera hasta consumirme, chispazo
y aire el ímpetu. Orbítole
tardío. Apenas mariposa.
Apenas sonido de pleamar.
Esta maldita epidemia
de las noches de enero te dejan piel.
La locura de un niño bien tallado.
La mesa puesta para dormir lo justo.
Lo de uno es la oruga.
A correr y correr por donde era,
por donde asoma el rugido, por donde
cascabelea a sus anchas el aire.
Me retuerzo. Me desnazco. Me
ato al cordón nuevamente,
para aferrarme a la vida.
Y de la vida el aliento. Desnacerse.
El escenario sin cristales ahora vacío.
Y de seguro el que más sabe,
es el más delicado, el que antes clarea,
el que más se pone al sol a secarse,
a medirse la poca piel que le sobra.
De esta vida más vida. De la muerte
la espera, la rendición absoluta.
Figura inseparable: tiempo que corta
mis contradictorias edades. La luz
siempre va y vuelve o viceversa.
Hombre llora. Niño canta. Hombre canta.
Jaime y Emilio
Babiano en rojo
Entre ojos y esta calle me descalzo.
Descalzo tiemblo arena, y es tarde,
y huelo a joven
con la luz fresca sobre una posible frente,
como enseñando la vida
para ver qué me ofrecen por ella.
Tembloroso sueño polilla, sueño
adoración y fuego,
hoguera hasta consumirme, chispazo
y aire el ímpetu. Orbítole
tardío. Apenas mariposa.
Apenas sonido de pleamar.
Esta maldita epidemia
de las noches de enero te dejan piel.
La locura de un niño bien tallado.
La mesa puesta para dormir lo justo.
Lo de uno es la oruga.
A correr y correr por donde era,
por donde asoma el rugido, por donde
cascabelea a sus anchas el aire.
Me retuerzo. Me desnazco. Me
ato al cordón nuevamente,
para aferrarme a la vida.
Y de la vida el aliento. Desnacerse.
El escenario sin cristales ahora vacío.
Y de seguro el que más sabe,
es el más delicado, el que antes clarea,
el que más se pone al sol a secarse,
a medirse la poca piel que le sobra.
De esta vida más vida. De la muerte
la espera, la rendición absoluta.
Figura inseparable: tiempo que corta
mis contradictorias edades. La luz
siempre va y vuelve o viceversa.
Hombre llora. Niño canta. Hombre canta.
Jaime y Emilio