DIEGO
Poeta adicto al portal
Siéntate. Compartamos un rato de caricias. Intercambiemos silencios.
Miradas que no esquiven las miradas. No quiero porqués ni desdecuandos.
Hoy espero sonrisas. Incorpórate al diálogo del tacto. Que se ericen las pieles.
La magia del encuentro repentino, no planeado.
Desnuda los sentidos. Baja la guardia. Pongamos rosas blancas en la cama.
Fragancias de jazmines. Decoremos con música infinita los rincones. Hoy somos tú y yo.
El mundo agoniza detrás nuestro. Permíteme el reflejo de tus ojos, la dulce sensación de ser amado. Los rizos de oro y miel entre mis dedos. Sintámonos más vivos esta tarde.
Los relojes no marcan el momento. Recordemos el tiempo de promesas, de flores, poesías, celos tontos.
Encendamos las luces. Apaguemos los miedos.
Ahora, el elixir de cuerpos encendidos. Quiero gemidos inmortales esta tarde.
Seamos fénix por dos. El sol aún es alto, y yo te amo.
Quiero la dulce agonía de tu risa.
Abrázame amor mío, sólo estamos a horas de la muerte.
Miradas que no esquiven las miradas. No quiero porqués ni desdecuandos.
Hoy espero sonrisas. Incorpórate al diálogo del tacto. Que se ericen las pieles.
La magia del encuentro repentino, no planeado.
Desnuda los sentidos. Baja la guardia. Pongamos rosas blancas en la cama.
Fragancias de jazmines. Decoremos con música infinita los rincones. Hoy somos tú y yo.
El mundo agoniza detrás nuestro. Permíteme el reflejo de tus ojos, la dulce sensación de ser amado. Los rizos de oro y miel entre mis dedos. Sintámonos más vivos esta tarde.
Los relojes no marcan el momento. Recordemos el tiempo de promesas, de flores, poesías, celos tontos.
Encendamos las luces. Apaguemos los miedos.
Ahora, el elixir de cuerpos encendidos. Quiero gemidos inmortales esta tarde.
Seamos fénix por dos. El sol aún es alto, y yo te amo.
Quiero la dulce agonía de tu risa.
Abrázame amor mío, sólo estamos a horas de la muerte.