πxel
Enzo Molinari - πxel - Costa Rica
Miserable soledad... me arrodilla, me rompe,
me corta, me calla y me grita, en silencio,
el mutismo ingrato de tu existencia.
Me mantiene, a la vera del precipicio.
Cuando percibo a lo lejos, tus notas,
caen esperanzas, como gotas en piedra,
perforan hasta el tuétano ilusiones ya rotas
y sigo escuchando, la voz que me quiebra.
Siento mi piano, vacío,
acompañan mi frustración
y las llegadas tardías al atardecer de tus ojos.
Tu guitarra me llora, sin brío,
y en altanera desolación
sus cuerdas fracturadas retan mis enojos.
Y, constantemente, cuando te pienso,
lenticularmente me pregunto, iluso:
¿dónde estás? ¿haciendo qué cosas?
¿En quién piensas entre pluma y desvarío?
Este es pues, mi Apocalipsis eterno.
Nada tengo, ni lucidez, ni demencia.
Libérame ya, Señor mío y Dios mío,
de tan inmenso, implacable, suplicio.
http://palabras-arrancadas-al-alma.blogspot.com/2016/11/apocalipsis.html
me corta, me calla y me grita, en silencio,
el mutismo ingrato de tu existencia.
Me mantiene, a la vera del precipicio.
Cuando percibo a lo lejos, tus notas,
caen esperanzas, como gotas en piedra,
perforan hasta el tuétano ilusiones ya rotas
y sigo escuchando, la voz que me quiebra.
Siento mi piano, vacío,
acompañan mi frustración
y las llegadas tardías al atardecer de tus ojos.
Tu guitarra me llora, sin brío,
y en altanera desolación
sus cuerdas fracturadas retan mis enojos.
Y, constantemente, cuando te pienso,
lenticularmente me pregunto, iluso:
¿dónde estás? ¿haciendo qué cosas?
¿En quién piensas entre pluma y desvarío?
Este es pues, mi Apocalipsis eterno.
Nada tengo, ni lucidez, ni demencia.
Libérame ya, Señor mío y Dios mío,
de tan inmenso, implacable, suplicio.
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