ADRIANA RUBIO
Exp..
Cuando en algún momento de nuestra vida
sentimos que nos hace falta compañía
le damos entrada a la soledad,
para que venga a convivir un rato con nosotros,
sin darnos cuenta, se toma el atrevimiento
de invitar con ella a unas amigas:
la tristeza, las lágrimas, la desesperanza
y su más íntima la depresión.
Creen que pueden convivir a diario con nosotros
quedarse a vivir el resto de nuestra existencia
y dejarnos sin nuestra propia vida
peor aún queriendo poseer
nuestros propios sentimientos haciéndolos suyos.
En ocasiones recurren al chantaje
para hacernos sentir mal todo el tiempo,
para que nunca las dejemos
y puedan seguir controlándonos como ellas quieren,
hasta el grado de dejarnos en el cementerio
ó en el psiquiátrico de los antidepresivos
y sólo porque nos gusta estar con nosotros mismos
viviendo solos sin sabernos disfrutar.
Si las dejamos no van a dejar de recordarnos
las cosas en las creímos haber fallado,
y nos harán creer que siempre seremos culpables.
Las lágrimas llegan de visita como ayudantes idóneas
para que nos sintamos mal
para terminar de hacernos creer que somos culpables.
Luego llega la desesperanza
con una percepción que nos hace ver
lo solos que estamos y cómo hemos cambiado
nuestro entorno a tal grado de quedarnos solos,
por la culpa supuesta o el sentimiento
erróneo que tenemos de nosotros mismos.
Y,
¡claro!,
porque ven que nuestro presente,
no nos agrada en lo más mínimo.
Por esa razón saben como manipularnos,
porque no disfrutamos lo que tenemos,
porque nos gusta estar solitos
y saber que no podemos compartir con alguien
todo lo que tenemos para dar.
Por obvias razones llega al final
con su entrada triunfante la depresión.
Haciéndonos burla de lo estúpidos que nos vemos
lloriqueando por los rincones,
a sabiendas de que sabe que somos fuertes,
pero que somos tan débiles
con lo que no podemos controlar,
para cambiar nuestra actitud y echarlas a patadas.
Por eso siempre nos agarran a golpes morales
y nos dejan tirados,nos dejan en el hospital
totalmente deprimidos por el sentimiento de culpa,
donde hay cosas que nos abstraen como la música,
los recuerdos y los sentimientos,
para salvarse del repudio total,
para ser aceptarlas y dejar que regresen a nuestro entorno
después de todo el daño que nos hicieron,
y simplemente con el pasar del tiempo,
olvidar todo lo que nos lastimaron.
¡Se sabio y no lo consientas!
Cuando la soledad,
la tristeza,
la melancolía,
la depresión,
la inseguridad,
las lágrimas,
la desesperanza,
la rabia,
la soberbia,
la intolerancia,
quieran venir a visitarte,
sólo debes pensar en que realmente
eres dueño de ti mismo,
y que nadie puede cambiar tu estado de ánimo,
si tú no lo permites.
No dejes nunca que nadie tome tu vida,
que secuestre tus sentimientos a grado tal
de hacerte pensar que eres culpable
por lo que ha pasado en tu vida
y te recuerde las cosas desagradables del pasado.
Mira lo que tienes a tu alrededor,
busca a tus amistades,
comparte una sonrisa,
y disfruta de ver las cosas que generalmente no ves
porque estas demasiado ocupado para ello.
Tienes un millón de motivos para saber
que no debes sentirte mal con lo que tengas
en este momento en tu vida.
Recuerda que eres millonario.
En besos,
caricias,
pensamientos lindos,
sentimientos,
nobleza,
ternura,
atenciones,
capacidad para escuchar a quién lo necesite.
Y que lo más importante de todo
ES EL AMOR y LA DISPOSICIÓN
para querer que las cosas nunca se salgan del alcance
de todo lo que puedes tener y querer en tu vida.
Aprende a conocerte,
pasa tiempo contigo mismo,
leyendo un buen libro,
escuchando música y distinguiendo qué género te gusta,
distráete en cualquier lugar en el que puedas conocerte
sin que nadie te diga nunca,
que es lo que debes y no debes hacer.
Con ello aprenderás a distinguir que no es lo mismo
conocerte a ti mismo y disfrutar tu entorno
que vivir una soledad que no va a ser permanente.
Aprende que en la vida tienes que saber esperar tus tiempos
y sobre todo por lo que DIOS y la VIDA tienen preparados para ti.
Aprende a rechazar a las personas con quienes no quieras estar
y te haga sentir mal
ó de una forma que ya no estás dispuesto permitir.
Porque con esta nueva forma de verte libre e independiente
para buscar la felicidad te darás cuenta
de que no eres afín a lo que te ofrecen
o a lo que tenías antes y ahora ya no quieres.
Aprende a decir que No,
no va a pasar nada si lo dices no.
Estando de acuerdo con algo que no quieres que pase
o que no quieras.
Y vive tu vida al máximo,
arriesgando todo cuánto puedas darte,
para tratar de encontrar la felicidad que buscas.
Sigue a tú corazón siempre,
ya que él estará feliz donde te diga que está a gusto,
con ello te sentirás pleno,
porque él te enseñará a disfrutar todo lo que vas haciendo
para que ambos puedan sentirse bien,
y te irá enseñando a disfrutar lo que a él le gusta.
Siendo quién te guíe para decirte que es lo correcto
y lo que te conviene, y lo que no te convenga
ó no te haga sentir bien, te hará saberlo de inmediato.
Trata de ser feliz siempre
y vive con intensidad todas las decisiones
que consideres que son correctas,
total piensa que si te equivocas,
siempre podrás cambiar tu manera de ver
y hacer las cosas, para tu propio crecimiento.
La determinación que tomaste sea cuál sea.
¡Defiéndela!
y si te equivocas,
se sabio para reconocer cuando fallaste
y para volver a hacerlo de la mejor manera.
ADRIANA RUBIO.