despertando
Poeta adicto al portal
Aprendí a no gritar,
a calmarme, a no exasperarme,
a contener mis impulsos,
a evolucionar en el tiempo
a ir al compas del Universo.
Pero tu tornabas a mi vida
como manantial de agua dulce,
me exaltabas, me acariciabas,
me alimentabas con tus besos,
y hacías arder mi corazón
en las ansías del Amor.
Tu vida y la mía
fueron un querer discontinuo:
tan pronto como te ibas,
aparecían otros hombres.
Corazones que amaban
a su libre albedrío;
sin leyes, ni límites,
sin más miedo que el del temor
de Conoceros mejor.
Y sí, me amaron por momentos,
como el Todopoderoso Amor.
Efímera fue mi pasión contigo,
pasajera, libertina,
libre y desligada
de tu vulnerable alma.
a calmarme, a no exasperarme,
a contener mis impulsos,
a evolucionar en el tiempo
a ir al compas del Universo.
Pero tu tornabas a mi vida
como manantial de agua dulce,
me exaltabas, me acariciabas,
me alimentabas con tus besos,
y hacías arder mi corazón
en las ansías del Amor.
Tu vida y la mía
fueron un querer discontinuo:
tan pronto como te ibas,
aparecían otros hombres.
Corazones que amaban
a su libre albedrío;
sin leyes, ni límites,
sin más miedo que el del temor
de Conoceros mejor.
Y sí, me amaron por momentos,
como el Todopoderoso Amor.
Efímera fue mi pasión contigo,
pasajera, libertina,
libre y desligada
de tu vulnerable alma.