Aprendo del dolor. Soneto.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Aprendo del dolor ya que es desgana

la puya que me asesta su castigo,

el rostro terrenal de mi Enemigo,

la bala siete veces por semana…


Aprendo del dolor cada mañana

tejiéndome la piel con sol y abrigo,

abriendo en cada verso que me digo

una rendija más en mi ventana.


No quiero que me ultime la dulzura

si llega hasta mi pecho y lo quebranta

en una intromisión de vil locura…


No quiero descuidarme la garganta

que clara da canción a mi armadura

si presa del dolor mi luz se espanta.
 
Aprendo del dolor ya que es desgana

la puya que me asesta su castigo,

el rostro terrenal de mi Enemigo,

la bala siete veces por semana…


Aprendo del dolor cada mañana

tejiéndome la piel con sol y abrigo,

abriendo en cada verso que me digo

una rendija más en mi ventana.


No quiero que me ultime la dulzura

si llega hasta mi pecho y lo quebranta

en una intromisión de vil locura…


No quiero descuidarme la garganta

que clara da canción a mi armadura

si presa del dolor mi luz se espanta.
Esteban,
Un gusto volver a disfrutar tus bellos versos. Saludos y muchas bendiciones.
Siempre Geralda
 
Aprendo del dolor ya que es desgana

la puya que me asesta su castigo,

el rostro terrenal de mi Enemigo,

la bala siete veces por semana…


Aprendo del dolor cada mañana

tejiéndome la piel con sol y abrigo,

abriendo en cada verso que me digo

una rendija más en mi ventana.


No quiero que me ultime la dulzura

si llega hasta mi pecho y lo quebranta

en una intromisión de vil locura…


No quiero descuidarme la garganta

que clara da canción a mi armadura

si presa del dolor mi luz se espanta.
Sentido y bello poema, se aprende del dolor que nos hace más fuertes. Tu lírica siempre se disfruta en grande, un abrazo de viernes, que lo disfrutes.
 
Aprendo del dolor ya que es desgana

la puya que me asesta su castigo,

el rostro terrenal de mi Enemigo,

la bala siete veces por semana…


Aprendo del dolor cada mañana

tejiéndome la piel con sol y abrigo,

abriendo en cada verso que me digo

una rendija más en mi ventana.


No quiero que me ultime la dulzura

si llega hasta mi pecho y lo quebranta

en una intromisión de vil locura…


No quiero descuidarme la garganta

que clara da canción a mi armadura

si presa del dolor mi luz se espanta.
Excelente soneto, estimado Maktú.
Un cordial saludo.
 

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