hans matz
Poeta recién llegado
Gracias por los días de gracia y gloria
los que ahora vivimos de la letra y escritura.
Y con la verde fe
y mi adarga
(la de andante caballero)
y al muslo la grandiosa espada
-de positivas novedades portadoras-
llevo una lista de nombres guardada
en una red, me pararé lejos y voy
a estar firme para cuando todo...
vaya a comenzar.
Y si he de levantar bandera en alguna guerra
será la blanca, azul y roja; La Sola Gratia
y por estandarte de batalla Casa de mi Padre.
No pienso dejar a mis lectores sin lirismos
ni a los hermanos sin el poder de la Palabra
asimismo el enemigo se irá dentro y confinado
y los muertos con honor cada uno es sepultado,
en una tierra que es de nadie y apenas recordamos.
Un soldado romano para volverme tanto al Consúl
como al Centurión, al pueblo y su César en turno...
como un fuego arrebatado del incendio o un aprendiz
del escribano que ha logrado descifrar por igual el Texto
el Conjuro al viento que se yergue y un cielo compartido
y los códices auténticos que dictarán el curso del tiempo.
Para saber que aparte del Dios de los cristianos,
coexisten en el aire y con nosotros diferentes Dioses
y Padres y Amos y en lo individual iremos a para
finalmente, adónde pertenecemos por los avatares
de cumplimiento sin demora de eso que llamamos todos
el destino que surge después en acorde y consecuencia
de nuestros a veces espontáneos pero deliberados actos.
los que ahora vivimos de la letra y escritura.
Y con la verde fe
y mi adarga
(la de andante caballero)
y al muslo la grandiosa espada
-de positivas novedades portadoras-
llevo una lista de nombres guardada
en una red, me pararé lejos y voy
a estar firme para cuando todo...
vaya a comenzar.
Y si he de levantar bandera en alguna guerra
será la blanca, azul y roja; La Sola Gratia
y por estandarte de batalla Casa de mi Padre.
No pienso dejar a mis lectores sin lirismos
ni a los hermanos sin el poder de la Palabra
asimismo el enemigo se irá dentro y confinado
y los muertos con honor cada uno es sepultado,
en una tierra que es de nadie y apenas recordamos.
Un soldado romano para volverme tanto al Consúl
como al Centurión, al pueblo y su César en turno...
como un fuego arrebatado del incendio o un aprendiz
del escribano que ha logrado descifrar por igual el Texto
el Conjuro al viento que se yergue y un cielo compartido
y los códices auténticos que dictarán el curso del tiempo.
Para saber que aparte del Dios de los cristianos,
coexisten en el aire y con nosotros diferentes Dioses
y Padres y Amos y en lo individual iremos a para
finalmente, adónde pertenecemos por los avatares
de cumplimiento sin demora de eso que llamamos todos
el destino que surge después en acorde y consecuencia
de nuestros a veces espontáneos pero deliberados actos.