Aquel boscaje (Romance)

Luis Prieto

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Anoche yo regresaba
por el dormido boscaje,
la fragancia era perpétua
y el silencio era inefable.

En la bóveda celeste
veía estrellas fugaces
mientras la pálida luna
paseaba entre los árboles.

Me paré por un segundo
entre los viejos pinares,
la soledad era eterna
y el momento inacabable

escuchando aquel silencio
que hacía vibrar mi sangre
a su tardo, paso tardo
por el sombrío paisaje.

Subía la noche al cielo
mis pasos de triste errante,
yo me sentía observado
por el dormido ramaje

cuando el eco de un murmullo
traspasando oscuridades,
llegaba tímidamente
como si quisiera hablarme.

Paseaba junto al río,
corría un aura agradable
y el murmullo me seguía
como la brisa a mi carne.

Me senté sobre una piedra
por miedo a amedrentarle
y en el sopor de la noche
su canto volaba suave

obviando por un momento
el verbo de mis pesares
con mí mirada perdiéndose
entre las ramas constantes.

Sus cadencias daban paz
a los rincones del aire...
¿Para qué seguir buscando
en el corazón de nadie?

Y cerré mis ojos, era
hora de sentirme parte
de aquella inmensa quietud
que me ofrecía el boscaje,

de sentir aquel murmullo
cual fuere la voz de un ángel
que partió desde su sueño
para venir a besarme.

Y ya, cuando la alborada
mostraba sus destellantes
labios, me marché escuchando
como se hablaban los árboles.


Luis
 
Última edición:
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Anoche yo regresaba
por el dormido boscaje,
la fragancia era perpétua
y el silencio era inefable.

En la bóveda celeste
veía estrellas fugaces
mientras la pálida luna
paseaba entre los árboles.

Me paré por un segundo
entre los viejos pinares,
la soledad era eterna
y el momento inacabable

escuchando aquel silencio
que hacía vibrar mi sangre
a su tardo, paso tardo
por el sombrío paisaje.

Subía la noche al cielo
mis pasos de triste errante,
yo me sentía observado
por el dormido paraje

cuando el eco de un murmullo
proveniente de los árboles,
llegaba tímidamente
como si quisiera hablarme.

Paseaba junto al río,
corría una brisa suave
y el murmullo me seguía
como la brisa a mi carne.

Me senté sobre una piedra
por miedo a amedrentarle
y en el sopor de la noche
su canto rizaba el aire

obviando por un momento
el verbo de mis pesares
con mí mirada perdiéndose
en el fondo de los árboles.

Sus cadencias daban paz
a los rincones del aire...
¿Para qué seguir buscando
en el corazón de nadie?

Y cerré mis ojos, era
hora de sentirme parte
de aquella inmensa quietud
que me ofrecía el boscaje,

de sentir aquel murmullo
cual fuere la voz de un ángel
que partió desde su sueño
para venir a besarme.

Y ya, cuando la alborada
mostraba sus destellantes
labios, me marché escuchando
como se hablaban los árboles.


Luis
Oléeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee, pedazo de romance más bien parido, sí señor.
El tema, bucólico, lírico, emotivo, entroncado con la inefable naturaleza. Muy bien desarrollado, con excelente hilo conductor, y con un cierre genial. Me quito el sombrero, y te felicito.
La rima, perfecta (a mi juicio), pues en un romance de tan larga extensión, se acaban las asonancias, y, por narices, jajaja, han de caer algunas consonancias, mas éstas, están lo suficientemente alejadas como para que el eco de las mismas quede diluido. Y en cuanto a ""las palabras rima"" ""árboles"" y "aire"" (no sé si hay alguna más, pero da igual), se nota, claramente, que no son producto de un despiste o de la inexperiencia, sino que están de forma fehaciente, con la voluntad del poeta para matizar, subrayar, elevar, y entroncar, dos de las ideas, de los conceptos, que forman parte de la columna vertebral de todo el romance. Chapeau, te vuelvo a felicitar.
Solo me queda desearte lo mejor en el concurso, tu soberbio romance, tanto en su emotivo y altamente lírico contenido, como en su forma y continente, lo merece.
Un fuerte abrazo, querido amigo y maestro.
 
Última edición:
Oyeee, ese paisaje parece el mío… y qué bueno perderse en él, olvidar prisas y pesares, y dejarse acompañar. Siempre hay ojos en el monte que nos observan y una melodía amiga.

Estupendo romance, Luis. Solo vi un verso dudoso para mí: “llegaba tímidamente”, en el que cuento siete sílabas... pero igual estoy equivocado por esa terminación adverbial en "mente". yo lo digo, je je.

Me encantó ese paseo y me llegó integro el boscaje y sus moradores.
Un abrazote, Luis, de lunes vespertino.
Pd. Duda subsanada con esa terminación en mente en la recae el acento. Ocho preciosas sílabas.
 
Última edición:
Oléeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee, pedazo de romance más bien parido, sí señor.
El tema, bucólico, lírico, emotivo, entroncado con la inefable naturaleza. Muy bien desarrollado, con excelente hilo conductor, y con un cierre genial. Me quito el sombrero, y te felicito.
La rima, perfecta (a mi juicio), pues en un romance de tan larga extensión, se acaban las asonancias, y, por narices, jajaja, han de caer algunas consonancias, mas éstas, están lo suficientemente alejadas como para que el eco de las mismas quede diluido. Y en cuanto a ""las palabras rima"" ""árboles"" y "aire"" (no sé si hay alguna más, pero da igual), se nota, claramente, que no son producto de un despiste o de la inexperiencia, sino que están de forma fehaciente, con la voluntad del poeta para matizar, subrayar, elevar, y entroncar, dos de las ideas, de los conceptos, que forman parte de la columna vertebral de todo el romance. Chapeau, te vuelvo a felicitar.
Solo me queda desearte lo mejor en el concurso, tu soberbio romance, tanto en su emotivo y altamente lírico contenido, como en su forma y continente, lo merece.
Un fuerte abrazo, querido amigo y maestro.

Muchas gracias querido José por tu bello gesto con tan gratas palabras que sabes que te agradezco. He cambiado alugunas palabrillas que se duplicaban aunque estuvieran un poco alejadas. Agradezco mucho tu presencia así como el deseo.
Muchas gracias preciado poeta Don José.
Recibe un fuerte abrazo con los mejores saludos
 
Muchas gracias querido José por tu bello gesto con tan gratas palabras que sabes que te agradezco. He cambiado alugunas palabrillas que se duplicaban aunque estuvieran un poco alejadas. Agradezco mucho tu presencia así como el deseo.
Muchas gracias preciado poeta Don José.
Recibe un fuerte abrazo con los mejores saludos
Sí, he apreciado ese cambio que mencionas. Estaba bien, y sigue estando bien, quizás con un plus de perfección debido a esa modificación.
Vuelvo a felicitarte, y a desearte lo mejor.
Va otro abrazo bien fuerte.
 
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Anoche yo regresaba
por el dormido boscaje,
la fragancia era perpétua
y el silencio era inefable.

En la bóveda celeste
veía estrellas fugaces
mientras la pálida luna
paseaba entre los árboles.

Me paré por un segundo
entre los viejos pinares,
la soledad era eterna
y el momento inacabable

escuchando aquel silencio
que hacía vibrar mi sangre
a su tardo, paso tardo
por el sombrío paisaje.

Subía la noche al cielo
mis pasos de triste errante,
yo me sentía observado
por el dormido ramaje

cuando el eco de un murmullo
traspasando oscuridades,
llegaba tímidamente
como si quisiera hablarme.

Paseaba junto al río,
corría una brisa suave
y el murmullo me seguía
como la brisa a mi carne.

Me senté sobre una piedra
por miedo a amedrentarle
y en el sopor de la noche
su canto volaba suave

obviando por un momento
el verbo de mis pesares
con mí mirada perdiéndose
entre las ramas constantes.

Sus cadencias daban paz
a los rincones del aire...
¿Para qué seguir buscando
en el corazón de nadie?

Y cerré mis ojos, era
hora de sentirme parte
de aquella inmensa quietud
que me ofrecía el boscaje,

de sentir aquel murmullo
cual fuere la voz de un ángel
que partió desde su sueño
para venir a besarme.

Y ya, cuando la alborada
mostraba sus destellantes
labios, me marché escuchando
como se hablaban los árboles.


Luis

Una belleza de romance hermanaso ¡¡ Gracias por este bonito momento en tus parajes poéticos. Mi saludo con afecto estimado Luis Prieto.
 
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Anoche yo regresaba
por el dormido boscaje,
la fragancia era perpétua
y el silencio era inefable.

En la bóveda celeste
veía estrellas fugaces
mientras la pálida luna
paseaba entre los árboles.

Me paré por un segundo
entre los viejos pinares,
la soledad era eterna
y el momento inacabable

escuchando aquel silencio
que hacía vibrar mi sangre
a su tardo, paso tardo
por el sombrío paisaje.

Subía la noche al cielo
mis pasos de triste errante,
yo me sentía observado
por el dormido ramaje

cuando el eco de un murmullo
traspasando oscuridades,
llegaba tímidamente
como si quisiera hablarme.

Paseaba junto al río,
corría una brisa suave
y el murmullo me seguía
como la brisa a mi carne.

Me senté sobre una piedra
por miedo a amedrentarle
y en el sopor de la noche
su canto volaba suave

obviando por un momento
el verbo de mis pesares
con mí mirada perdiéndose
entre las ramas constantes.

Sus cadencias daban paz
a los rincones del aire...
¿Para qué seguir buscando
en el corazón de nadie?

Y cerré mis ojos, era
hora de sentirme parte
de aquella inmensa quietud
que me ofrecía el boscaje,

de sentir aquel murmullo
cual fuere la voz de un ángel
que partió desde su sueño
para venir a besarme.

Y ya, cuando la alborada
mostraba sus destellantes
labios, me marché escuchando
como se hablaban los árboles.


Luis
Ayyy Luís, te habla la Naturaleza directamente al corazón, y tú al oir su canto de amor, te fundes con ella... uffff qué maravilla de romance, se me escapan suspiros como puños de grandes, preciosos estos versos sublimes, me han encantadoooooo. Encantada de leerte querido amigo y entrañable Escudero, besazos a tu corazón y a tu alma...................muááááááá´aaacksssssss....
 
Un bonito romance nos dejas querido amigo Luis donde de nuevo nos dejas la presencia de tu inspiración
hecha poesía con mucha pulcritud y elegancia, te felicito por ello y te deseo la mejor de las suertes.
Besotes y un abrazote para ti. Tere

Muchas gracias querida amiga por acercarte a esta inspiración donde no puedo ocultar mi entusiasmo por la Naturaleza.
Recibe un beso y abrazo grande para ti mi buena Tere.
 
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Anoche yo regresaba
por el dormido boscaje,
la fragancia era perpétua
y el silencio era inefable.

En la bóveda celeste
veía estrellas fugaces
mientras la pálida luna
paseaba entre los árboles.

Me paré por un segundo
entre los viejos pinares,
la soledad era eterna
y el momento inacabable

escuchando aquel silencio
que hacía vibrar mi sangre
a su tardo, paso tardo
por el sombrío paisaje.

Subía la noche al cielo
mis pasos de triste errante,
yo me sentía observado
por el dormido ramaje

cuando el eco de un murmullo
traspasando oscuridades,
llegaba tímidamente
como si quisiera hablarme.

Paseaba junto al río,
corría un aura agradable
y el murmullo me seguía
como la brisa a mi carne.

Me senté sobre una piedra
por miedo a amedrentarle
y en el sopor de la noche
su canto volaba suave

obviando por un momento
el verbo de mis pesares
con mí mirada perdiéndose
entre las ramas constantes.

Sus cadencias daban paz
a los rincones del aire...
¿Para qué seguir buscando
en el corazón de nadie?

Y cerré mis ojos, era
hora de sentirme parte
de aquella inmensa quietud
que me ofrecía el boscaje,

de sentir aquel murmullo
cual fuere la voz de un ángel
que partió desde su sueño
para venir a besarme.

Y ya, cuando la alborada
mostraba sus destellantes
labios, me marché escuchando
como se hablaban los árboles.


Luis

Un romance precioso sin duda que nace en la intimidad de la naturaleza, y donde veo que casualmente coincidimos en la elección de las rimas
(a-e). Te deseo suerte para el concurso.

Saludos.

Mouse
 
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Anoche yo regresaba
por el dormido boscaje,
la fragancia era perpétua
y el silencio era inefable.

En la bóveda celeste
veía estrellas fugaces
mientras la pálida luna
paseaba entre los árboles.

Me paré por un segundo
entre los viejos pinares,
la soledad era eterna
y el momento inacabable

escuchando aquel silencio
que hacía vibrar mi sangre
a su tardo, paso tardo
por el sombrío paisaje.

Subía la noche al cielo
mis pasos de triste errante,
yo me sentía observado
por el dormido ramaje

cuando el eco de un murmullo
traspasando oscuridades,
llegaba tímidamente
como si quisiera hablarme.

Paseaba junto al río,
corría un aura agradable
y el murmullo me seguía
como la brisa a mi carne.

Me senté sobre una piedra
por miedo a amedrentarle
y en el sopor de la noche
su canto volaba suave

obviando por un momento
el verbo de mis pesares
con mí mirada perdiéndose
entre las ramas constantes.

Sus cadencias daban paz
a los rincones del aire...
¿Para qué seguir buscando
en el corazón de nadie?

Y cerré mis ojos, era
hora de sentirme parte
de aquella inmensa quietud
que me ofrecía el boscaje,

de sentir aquel murmullo
cual fuere la voz de un ángel
que partió desde su sueño
para venir a besarme.

Y ya, cuando la alborada
mostraba sus destellantes
labios, me marché escuchando
como se hablaban los árboles.


Luis
Extraordinariamente bello. Felicidades.
Jazmín
 
Me ha gustado mucho tu romance, Luis, tanto por el tema, como por el uso de las rimas como por algún encabalgamiento del que sales sumamente airoso.

Un abrazo.
Oncina.
 
Oyeee, ese paisaje parece el mío… y qué bueno perderse en él, olvidar prisas y pesares, y dejarse acompañar. Siempre hay ojos en el monte que nos observan y una melodía amiga.

Estupendo romance, Luis. Solo vi un verso dudoso para mí: “llegaba tímidamente”, en el que cuento siete sílabas... pero igual estoy equivocado por esa terminación adverbial en "mente". yo lo digo, je je.

Me encantó ese paseo y me llegó integro el boscaje y sus moradores.
Un abrazote, Luis, de lunes vespertino.
Pd. Duda subsanada con esa terminación en mente en la recae el acento. Ocho preciosas sílabas.

Jajajajaja...lo he tomado prestado Alonso para perderme en él abusando de sus aromas y sosiego. En otros tiempos he ido mucho a la montaña a dormir en tienda de campaña o refugio y simpre he disfrutado de todo su entorno.
Meuchas gracias preciado Alonso por acercarte a este tú paisaje jajaja.
Vayan mis saludos con gran abrazo
 
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Anoche yo regresaba
por el dormido boscaje,
la fragancia era perpétua
y el silencio era inefable.

En la bóveda celeste
veía estrellas fugaces
mientras la pálida luna
paseaba entre los árboles.

Me paré por un segundo
entre los viejos pinares,
la soledad era eterna
y el momento inacabable

escuchando aquel silencio
que hacía vibrar mi sangre
a su tardo, paso tardo
por el sombrío paisaje.

Subía la noche al cielo
mis pasos de triste errante,
yo me sentía observado
por el dormido ramaje

cuando el eco de un murmullo
traspasando oscuridades,
llegaba tímidamente
como si quisiera hablarme.

Paseaba junto al río,
corría un aura agradable
y el murmullo me seguía
como la brisa a mi carne.

Me senté sobre una piedra
por miedo a amedrentarle
y en el sopor de la noche
su canto volaba suave

obviando por un momento
el verbo de mis pesares
con mí mirada perdiéndose
entre las ramas constantes.

Sus cadencias daban paz
a los rincones del aire...
¿Para qué seguir buscando
en el corazón de nadie?

Y cerré mis ojos, era
hora de sentirme parte
de aquella inmensa quietud
que me ofrecía el boscaje,

de sentir aquel murmullo
cual fuere la voz de un ángel
que partió desde su sueño
para venir a besarme.

Y ya, cuando la alborada
mostraba sus destellantes
labios, me marché escuchando
como se hablaban los árboles.


Luis
hermoso romance... esos paisajes que no llena de sosiego y nos tranquilizan tanto...

bello poema don Luis.
 
cuando el eco de un murmullo
traspasando oscuridades,
llegaba tímidamente
como si quisiera hablarme.
Dicen que solo oímos el estruendo de los viejos árboles al troncharse pero que no escuchamos el estrépito del bosque al crecer. Bien pues aquí tenemos quien le cante.
Pienso recitar este romance y grabarlo en mi mp3 para cantarlo en las noches en que salgo a tumba abierta cual jinete fantasma por las Dehesas de Valdelatas o el Boyal , y si "topo" con algún otro jinete pálido al chocar, que tu cantar viendo crecer el bosque como si quisiera hablarme, ahogue los alaridos de huesos, crismas y hierros que también pueden troncharse para que el bosque apague su eco. Exquisito.
 
Ayyy Luís, te habla la Naturaleza directamente al corazón, y tú al oir su canto de amor, te fundes con ella... uffff qué maravilla de romance, se me escapan suspiros como puños de grandes, preciosos estos versos sublimes, me han encantadoooooo. Encantada de leerte querido amigo y entrañable Escudero, besazos a tu corazón y a tu alma...................muááááááá´aaacksssssss....

Muchas gracias querida Isabel por cuanto me brindas , sabes que lo valoró muchísimo. Recibe un besazo muy grande con muchos abrazos mi dulce amiga.
 
Un romance precioso sin duda que nace en la intimidad de la naturaleza, y donde veo que casualmente coincidimos en la elección de las rimas
(a-e). Te deseo suerte para el concurso.

Saludos.

Mouse

Muchas gracias Mouse por tu gesto. Quizás sea porque las aes parecen tener muchas salidas más que las es, pero visten mucho los romances.
Igualmente te deseo suerte.
Saludos cordiales
 
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Anoche yo regresaba
por el dormido boscaje,
la fragancia era perpétua
y el silencio era inefable.

En la bóveda celeste
veía estrellas fugaces
mientras la pálida luna
paseaba entre los árboles.

Me paré por un segundo
entre los viejos pinares,
la soledad era eterna
y el momento inacabable

escuchando aquel silencio
que hacía vibrar mi sangre
a su tardo, paso tardo
por el sombrío paisaje.

Subía la noche al cielo
mis pasos de triste errante,
yo me sentía observado
por el dormido ramaje

cuando el eco de un murmullo
traspasando oscuridades,
llegaba tímidamente
como si quisiera hablarme.

Paseaba junto al río,
corría un aura agradable
y el murmullo me seguía
como la brisa a mi carne.

Me senté sobre una piedra
por miedo a amedrentarle
y en el sopor de la noche
su canto volaba suave

obviando por un momento
el verbo de mis pesares
con mí mirada perdiéndose
entre las ramas constantes.

Sus cadencias daban paz
a los rincones del aire...
¿Para qué seguir buscando
en el corazón de nadie?

Y cerré mis ojos, era
hora de sentirme parte
de aquella inmensa quietud
que me ofrecía el boscaje,

de sentir aquel murmullo
cual fuere la voz de un ángel
que partió desde su sueño
para venir a besarme.

Y ya, cuando la alborada
mostraba sus destellantes
labios, me marché escuchando
como se hablaban los árboles.


Luis

Un romance que nos lleva en un recorrido a ese boscaje, evocando con total realismo los aspectos y detalles del lugar; la narrativa con la que es abordada es como un soplo de frescura para el corazón.
No encuentro equivocaciones en sus construcciones métricas.

ES APTO.

Gracias por aportar tu talento en este espacio, estimado Luis.

Éxitos y un abrazo grande.
 

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